Salvados
Una comisión de sabios asesorará a nuestro Presidente para situar la aeronave Asturias en pista de despegue. La reciente concertación social repostará el combustible. ¿Salvados de la crisis? De la torre de control llegan coplas con suspicaz estribillo: tururú, tururú. No extrañe, el aparato no se elevará mientras Asturias sea cigarral mimado por la ideología que nos gobierna, sindicatos al frente.
En una pared en el Vallobín de Oviedo se lee: «Menos privatizar y más nacionalizar», resumen de tesis y radiografía de lastrada mentalidad que hiere a ciudadanos callados, humildes y laboriosos, conocedores del «valor del peine» y esperanzados con un rápido y competente cambio social.
El administrado, único soporte del mastodóntico edificio político-burocrático, pide que empiece por aquí la reforma. Para ello, el Presidente (vale también para alcaldes) será estadista y no partidista esclavo de sus votantes. Podará ramas parafuncionariales, muérdago que ahoga el noble tronco y eliminará duplicidades y colisiones entre departamentos autonómicos y municipales. Un ejemplo chirriante: el Ayuntamiento de Oviedo aprobó un plan de parcelación de zona rural del concejo. Elevado a la autonomía el 18 de enero de 2012, nada se sabe del mismo. Añádase otra elocuente minucia: la dilación de licencia para apertura de negocio. ¿Son conscientes del perjuicio económico y anímico en época tan sensible? Sigamos. El funcionario se ha de convertir en activo animador en la nueva andadura, con estímulos de empresa privada. Ellos saben y en muchos de ellos existe, además, veta creadora. Se habrá logrado un equipo puntero ágil, ligero, solidario y liberal que irradiará alegría. ¿Y qué hacemos con los políticos? Que no estorben. Las guerras se gestan en los parlamentos.
Ajustado el binomio político-administrativo, muestro otra página de la addenda. Las entrañas de Asturias están vacías. Estrujemos la superficie. Acótense grandes extensiones para labranza y ganadería y sean gentes con nuevas actitudes e iniciativas quienes las expriman. Aquí, como en todo, la formación es importante, pero la intuición es inestimable. al pie de la explotación se levantará industria alimentaria moderna, innovadora y competitiva regida por manos privadas. ¡Por Dios, sin intervención política! Hay mucho que inventar y copiar para inyectar los sabores de nuestra tierra. Las bodegas son ejemplo. Ésta es la ruta y no el improductivo gravamen a tierras sin uso, genial idea de los «chupaimpuestos».
Asturias posee olvidado, humillado, un filón que la progresía antirreligiosa desprecia y de buen grado desaparecería. España sin Covadonga sería hoy árabe y musulmana y aventuro que Santiago de Compostela no existiría sin San Salvador de Oviedo y el gran rey Alfonso II el Casto. Sin dios se podrá vivir, pero de Dios se vive si se quiere. De los romanos se decía que habían matado a Jesucristo y ahora se aprovechan de Él; apliquemos el cuento. Covadonga, por sí y por el enclave, debería de ser cabecera de santuarios y advocaciones y el Camino, de Pajares y Unquera a Oviedo y de aquí a la raya con Lugo, río de peregrinos, esponjas de cultura, que meditan, rezan y se extasían contemplando la sin par orografía. Demos empaque al Camino con publicidad convincente basada en el legado material y espiritual del cristianismo y el beneficio no se hará esperar. ¡Cuánta mano de obra perdida y cuánto abandono de valores éticos! El argumento existe. El escenario es sorprendente. Falta el autor. ¿Entienden, señores políticos?
P. D. Este escrito es causa del reportaje de LA NUEVA ESPAÑA del 23 de febrero sobre Sograndio (Oviedo). En la primera fotografía destaca una finca de 6.000 m.² en la que dos hermanos pretendieron edificar dos viviendas unifamiliares. No pudieron. En esa zona exigen 5.000 m.² para cada una. Dicha finca marca el límite. Al Este se permiten 750 m.² La duplicidad de organismos juega al ping-pong con la zona rural del concejo de Oviedo. ¿Salvados?, obstáculos e inacción ahondan la crisis.
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