Érase una vez
Un país gobernado por un partido que prometió el oro y el moro antes de las elecciones y que una vez ganadas estas por una mayoría aplastante, no tardo 15 días en olvidarse del moro y por supuesto del oro. Un país en el que ese partido no se corta un pelo en recortar todos los servicios sociales básicos, poniendo en manos de empresas de su entorno todo lo que se pueda convertir en un negocio lucrativo para estos. Un país en el que ese partido, en nombre de la competitividad de la economía española, pone en marcha una reforma laboral que coloca a la mayoría de los trabajadores en una situación de trabajo precario y con unos salarios de miseria que conviven con los precios de los productos básicos y con un IVA que están por las nubes.
Un país en el que ese partido durante la época gloriosa de la burbuja inmobiliaria, se dedico a recoger importantes donaciones de empresas del sector de la construcción y afines, a cambio supuestamente de las consabidas adjudicaciones de obras por parte de las administraciones públicas gobernadas por ellos. Un país en el que ese partido tenía como tesorero a un tipo muy listo, que recibía dichas donaciones, donaciones que supuestamente repartía en parte entre otros miembros del club y que otra parte se la embolsaba directamente, aplicando ese refrán tan español, El que parte y reparte se lleva la mejor parte. Un país en el que ese partido hizo todo lo posible y no paró hasta conseguir que condenaran y apartaran de la carrera judicial a un juez (juez al que habían subido a los altares hace años) que tuvo la osadía de investigar los chanchullos de algunos de los invitados a la boda de la hija del anterior presidente del partido. Un país en el que la actual cúpula directiva de ese partido, una vez descubierto el pastel de la supuesta contabilidad B, en la que supuestamente están implicados todos los que tuvieron alguna responsabilidad directiva en esos años gloriosos, en lugar de reconocer el error, entonar el mea culpa (la mayoría presumen de católicos, apostólicos y romanos), quitarse de la circulación e irse a su casa para que entre aire fresco, se dedican negarlo todo de todas las formas posibles, renegando de su pasado, de todo lo que huele a tesorero, poniendo el ventilador, aplicando aquello de y tu mas y consiguiendo que incluso a muchos de sus votantes se les caiga la cara de vergüenza al oírles dar unas explicaciones que resultan tan patéticas como los personajes que salen a darlas. Un país en el que algunos minist@s de ese partido no tienen ni el porte, ni la preparación ni la vergüenza necesaria, para ocupar el puesto que ocupan. Un país en el que el principal partido de la oposición está hecho unos zorros relamiéndose aún las heridas del debacle electoral y cuya alternativa, es cada vez más confusa e increíble. Un país en el la máxima autoridad del estado y su entorno se están cubriendo de gloria, debido a los yernos, las supuestas princesas, etc., etc. Un país en el que las nacionalidades históricas aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, se dedican a hacer amigos allende de sus fronteras y cuyo fin último es convertir en exportaciones todo lo que vendan en el resto de la península. En definitiva un país para salir corriendo. y que no me acusen de poco patriota, viendo lo que hacen los que presumen de ello, les doy veinte mil vueltas
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