Pitita y Sor Lucía Caram
Algunos que me conocen podrían decir: ¿qué hace Fermín-que se declara agnóstico-opinando del nuevo Papa? Tengo algunas razones.
Por un lado, pago-o se paga de mis impuestos, o de otros que no van, como van los mios, al fondo común- con mi dinero, o con el que el fondo común deja de racaudar. Es decir, menos dinero para esas carreteras, escuelas u hospitales, porque cierto dinero se va a esta organización (con sede en el Vaticano).
Por otro lado, esta organización opina sobre personas como yo, agnósticas y/o ateas, y no solo opina, además trata de influir-¡y vaya si lo consigue!- sobre los legisladores para que las leyes sean a su conveniencia. Es decir...¡no pasan de nosotros! ¿por qué voy yo a pasar de ellos? Como parte damnificada, estoy legítimamente reconocido para poder opinar.
Tengo que apuntar que, en mi vida, he conocido a más personas que no son creyentes y conocen maravillosamente bien la Biblia-y le encuentran grandes contradicciones en su aplicación- que creyentes que la conozcan. Vaya por delante mi respeto, admiración y "envidia sana" a aquellos creyentes-¡y conozco a muchos!- que viven su fe de forma sincera y profunda, porque eso les da una fortaleza maravillosa y una seguridad y optimismo que les reconforta. Además. en su actuación diaria lo manifiestan y lo demuestran. Son excelentes ciudadanos.
Pero, no va mi tema de hoy por ahí. Necesitaría muchos folios.
Hoy he visto en El Gran Debate a dos personas-o personajes- con los papeles cambiados. Parecía increíble. No daba crédito. Me explico.
Por un lado apareció una tal Pitita Ridruejo-católica confesa-, millonaria lujosa, pienso que "muy superficial" y por otro una monja argentina, Sor Lucía Caram-la he visto, y oído, en otras ocasiones- sencilla, clara, honesta y coherente. Ambas hablaban del nuevo Papa.
Mientras la Pitita ofreció una imagen "absolutamente retrógada" de la mujer, la fe, la modernidad, la igualdad de sexos...¡dejémoslo ahí!, la monja argentina ofreció otra-muy distinta- de modernidad, igualdad de sexos-¡esta no iba de mujer florero, ni su aspecto, sin joyas ni lujo, lo aparentaba-.
Mientras la Pitita hacía apocalipsis de la antifé-muy a su pesar, supongo-, la monja, con su sencillez y verdades como puños, no tengo ninguna duda, ganaba adeptos para esa fe y, como mínimo, simpatizaba y se ganaba la admiración y el respeto de aquellos que no tenemos el privilegio de gozar de esa fé.
Uno está harto de que se les de micrófonos a gente no muy inteligente-ni buena-, que no aportan nada, más bien al contrario, y solo ofrecen una imagen frívola, vacía, que nos hacen pensar que, muchas veces, los medios de comunicación dan "cancha" a personas por quienes son-en lo económico- y no por lo que dicen (Pitita mejor no hubiese dicho nada ¿por qué no te callas?).
Dicho todo lo anterior, y con las reservas que me produce el no saber el papel real del nuevo Papa frente a la ex-dictadura Argentina (el de la Iglesia con Franco, Videla y Pinochet, por desgracia sí lo se), debo de manifestar que este nuevo Papa ya ha tenido gestos al menos esperanzadores. Démosle un margen para poner en su sitio a una institución tan necesitada de cambios.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

