La sanidad sí se vende
Si bien el título parece muy general, es cierto: la sanidad sí se vende, pero no por los políticos sino también por las personas que trabajan en este sector. Estamos viendo todos los días las manifestaciones que realizan los trabajadores por defender una sanidad pública, pero no se está defendiendo nada más que unos intereses, y son los propios de los trabajadores.
Lícito, correcto, pero inmoral, sobre todo, porque por desgracia estoy viendo últimamente el comportamiento de los trabajadores de la sanidad pública; vuelvo a repetir, no son todos pero lo que veo es humillante e indignante. Tengo desde el día 8 de febrero a un familiar ingresado; para ser más exactos, a mi madre. Entró por un ictus o trombo, es el día de hoy que no sé exactamente lo que ha ocurrido ni por qué, pero el caso es que ha ocurrido. Estuvo aproximadamente una semana ingresada en el Hospital en la UCI, que por cierto el trato fue excepcional, y posteriormente la trasladaron a la planta 2 del edificio de Rehabilitación. Sigue todavía ahí y, por desgracia, viendo lo despacio que van estas cosas seguirá más tiempo, y con ello su desgracia. Mi madre tiene la parte izquierda paralizada, está en silla de ruedas y aparte sólo tiene visión en un ojo ya que el derecho se lo quitaron hace tiempo, tiene la cuenca sólo. Lleva prótesis, pero ahora al estar ingresada no. Con esto quiero darles a entender el cuadro que uno ve cuando se acerca a su habitación. Requiere ayuda completa para darle de comer y para que pueda ir al baño, subirla a la cama, etcétera. Entiendo, pero no comparto, la actitud de cierto personal sobre mi madre. La han dado por desahuciada hace tiempo. El comportamiento de algunas auxiliares es vejatorio, y digo vejatorio porque cuando tiene que ir al baño, es decir, cuando tiene que realizar sus necesidades se requiere de la ayuda de celadores; por lo visto, hay pocos por los recortes, por lo que hay que esperar, cosa que puedo entender, pero es llamativo que estés esperando a que vengan y ya te digan de antemano que van a tardar. Pero por una extraña razón que todavía ni mi hermana ni yo entendemos prefieren que se lo haga encima. Las oyes quejarse del trabajo que tienen que realizar, de la falta de recursos, de que les han quitado dinero, extra... sólo las oyes quejarse. Tiene gracia, porque en esa planta no oyes a los pacientes quejarse, oyes a las auxiliares quejarse... Siempre he entendido, pero creo que estoy equivocada, que hay ciertos trabajos que son «vocacionales», pues no, no es cierto, «todo el mundo trabaja por dinero y evidentemente hay algunos que trabajan sólo por eso»... Trabajar en un hospital no tiene que ser fácil y puedo llegar a entender que tengas que ponerte un escudo frente a lo que ves a diario, pero no creo que sea justo y, sobre todo, no creo que sea moral que en un sitio como un hospital los trabajadores se estén quejando y haciendo pagar sus problemas laborales con las personas que «por desgracia» tienen que estar ahí. Quiero dejar claro que en esa misma planta hay otras auxiliares que hacen su trabajo, y muy bien. Pero que evidentemente no pueden estar todos los días y todas las horas. Flaco favor están haciendo estas personas a la «sanidad pública», y escudarse tras una pancarta reclamando una «sanidad pública» cuando no son capaces ni siquiera de sentir empatía por las personas que tienen que acudir a ella es vergonzoso. El caso del comportamiento con mi madre no es el único. Ves a los familiares de muchas personas colaborar en hacer camas, dar a sus familiares el desayuno, la comida y la cena. En algún caso hay familiares que cambian a los suyos, recogen las bandejas, obligan a sus familiares a moverse, le dan la medicacion, etcétera, y yo me pregunto: ¿Quieren que los familiares de los pacientes hagan su trabajo? y si es así, yo les pregunto: ¿Y si hacemos el trabajo de ellas nos van a realizar el ingreso de su nómina en la cuenta? Porque si es así yo no tendría ningún problema en estar a primera hora en el cuarto con mi madre y hacer el trabajo de ellas, le diría a mi jefe que había encontrado otro trabajo y sin problema. Sólo digo una cosa, bastante desgracia es tener que estar en el hospital y no como trabajador para encontrarnos con estas cosas. Pero como dice mi abuela: «Con la misma vara que mides serás medido». La Sanidad sí se vende. Ya hace tiempo que se vendió, y no es culpa sólo de los políticos.
Indicarles a estas trabajadoras que yo también lo soy, y que mi jefe también me ha recortado sueldo, pero a los clientes no les pongo mala cara ni les hago pagar mis problemas.
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