Aroa Lastra y el HUCA
No fueron momentos fáciles, más bien todo lo contrario, han sido duros, muy duros y lo siguen siendo, pero fuimos apoyados por maravillosas personas cuando a nuestra hija Aroa le fue diagnosticada una leucemia, lo cual nos permitió sobrellevar la situación, dentro de lo que cabe, con más serenidad.
Por ello, nos parece de justicia reconocer públicamente y expresar nuestro agradecimiento eterno tanto a los profesionales, familia, amigos y compañeros, que nos dieron su inestimable apoyo.
La extensión del espacio que amablemente nos brinda LA NUEVA ESPAÑA nos impide nombrar uno a uno a todos cuantos estuvieron, de una forma u otra, a nuestro lado, pero recibid todos nuestro cariño y profundo reconocimiento
Ahora bien, la enfermedad de Aroa fue tratada por excelentes profesionales, que prestan en el HUCA día a día su atención a tantos y tantos pacientes que como nuestra hija tienen que poner su vida en sus manos. No siempre el trabajo de estos profesionales es valorado en su justa medida, pero Beatriz y yo sentimos la necesidad extrema de reconocer sus esfuerzos y profesionalidad a través de estas líneas, destacando sobre todo el trato y calor humano que en todo momento nos ofrecieron.
Todos sabemos que un hospital tiene muchísimos departamentos, para los que no somos de la casa, casi siempre desconocidos. La trayectoria que tomó la enfermedad de Aroa nos llevó a pasar por varias de esas especialidades, y el trato en todas ellas fue exquisito, tanto en la UVI, en neurología, en el Hospital de Día de Hematología, en radiología, por las que Aroa pasó esporádicamente, ya que donde realmente estuvo más tiempo ingresada fue en la quinta de hematología; durante tres años se convirtieron en parte de la familia. Estos estrechos lazos surgidos de momentos tan duros os aseguramos que no los vamos a olvidar, y nuestro agradecimiento será por siempre.
Hubo muchas personas que nos ayudaron a que Aroa tuviera una vida más fácil, como Jennifer y Nico, de la Clínica Nicolás Antuña, y la Asociación CEBRANO, así como Mari Luz, que nos allanó, y acompañó en todo momento, el camino que debíamos recorrer. También tuvimos momentos de mucha satisfacción y felicidad, como los brindados por el portero de fútbol Esteban, que la apoyó constantemente, el Real Oviedo, el Caudal Deportivo y Asturias Compromiso XXI, con su presidente Diego a la cabeza, que bien sabe, tanto él como su familia, que tiene en nosotros toda la amistad y cariño, surgidos de tantos momentos de complicidad.
Ante la adversidad en la que la vida nos sitúa quedan dos caminos, rendirse o luchar. Como dice la canción de Pipo Prendes a Preciado: "El que quiera, que se rinda; tú, jamás. La mirada al frente y vive nada más"…
Aroa, aunque te has ido el pasado 10 de febrero, nos dejaste esta filosofía y actitud a lo largo de tu corta vida y de todo el proceso de tu enfermedad, por eso, querida hija, siguiendo tu ejemplo, nunca nos rendiremos. Querida Aroa, siempre estarás con nosotros, siempre te querremos y estas palabras, que nunca hubiéramos querido tener que escribir, a todas estas personas buenas, son tanto tuyas como nuestras. Muchas, muchísimas gracias.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

