Memorias de hospital
El 18 de marzo de 2013 ingresé en el Hospital Universitario Central de Asturias, siendo la primera hospitalización en mis 69 años, por lo que en primer lugar doy gracias a la Virgen de Covadonga, patrona de Asturias.
Quiero destacar la bondad del pueblo asturiano, la amabilidad de sus gentes y su amistad espontánea.
Yo he nacido en esos páramos del Cerrato Castellano y en estos cinco días de internado en el viejo Hospital de Asturias he apreciado una atención esmerada, una amabilidad vocacional y una delicadeza en el trato excelente.
Cuántos valores heredados podemos desperdiciar, cuántos profesionales bien formados pueden perder la ilusión y quizá decidan mañana marchar fuera de España. Esta maravillosa generación joven que tanto sacrificio ha supuesto a la Familia, al Estado, a la Sociedad..., ¿es posible que este tesoro lo vayamos a regalar a otros países con lo que ha costado su formación y su experiencia adquirida?
Por favor, cuiden nuestros valores para que no tengan que emigrar a otros países, echen raíces y ya no deseen volver cuando su familia, su pueblo y su patria los necesiten.
Inviertan en ayudas a las familias necesitadas, en formación, en investigación, en crear expectativas de empleo digno a esta juventud desilusionada.
Que no se cierren hospitales, colegios, aulas universitarias, centros de investigación y desarrollo, todo esto que tantos años de esfuerzo nos ha costado debemos hacer un esfuerzo para conservarlo y mantenerlo.
Valoremos como se merecen al personal sanitario y al docente, lo suyo es vocacional porque cuidan de nuestros niños y atienden a nuestros mayores y esto no lo aguanta nadie que no tenga vocación y sentimientos.
Excelentísima señora ministra de Sanidad:
Es su deber custodiar nuestro «tesoro nacional»: nuestros médicos, enfermeras, auxiliares y personal sanitario. Gracias a todo este personal excelente que me ha atendido estoy contando mi experiencia e implorando su sensibilidad. La misma que hago extensiva al excelentísimo señor ministro de Educación, para que una excelente formación de nuestros nietos, niños y jóvenes sea esperanza de futuro para nuestra querida España.
Señores del Gobierno, creo que se puede recortar de otros rincones de esa gran «pirámide económica», pero socavar su base, donde están los verdaderos valores, Familia, Educación y Sanidad, es peligroso y arriesgado porque toda la pirámide se derrumbaría como cualquier edificio si se dañan sus pilares.
España saldrá de esta crisis, pero después lamentaremos el daño que hemos causado a los que tengan que recoger el relevo y entonces ya no habrá remedio que cure este mal y la crisis no servirá como excusa.
Gracias a mis compañeros de habitación del Hospital Universitario Central de Asturias: Ángel, Carlos, Maxi, a quien deseo su pronta recuperación por la complicación que sobrevino después de la operación. También al compañero que llegó cuando me dieron el alta, y con la emoción no recuerdo su nombre. Para todos ellos y sus familiares, gracias.
Gracias a los médicos, enfermeras y auxiliares de Urología, siempre pendientes de las necesidades de los pacientes, ellos sí que derrochan paciencia con los enfermos. Gracias por haberme curado.
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