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¡Volvamos a Greenwich, Mariano!¡

28 de Marzo del 2013 - José Antonio Gutiérrez Glez. (Piedras Blancas)

Uno de los primeros síntomas de que el verano se acerca es el cambio e hora. Como es sabido, cada año, el último fin de semana del mes de marzo comienza oficialmente el horario de verano. Por ello, la noche de este próximo sábado 30 al domingo 31, si nadie lo remedia, las manecillas de los relojes deberán adelantarse 60 minutos por lo que a las 2:00 serán las 3:00

Este cambio de hora que afecta a todos los países de la Unión Europea, comenzó a generalizarse en el mundo aunque de forma desigual en 1974, después de la primera crisis del petróleo. La iniciativa promovía adelantar los relojes para aprovechar mejor la luz del sol y ahorrar electricidad, tanto en las empresas como en las viviendas particulares.

No obstante ello, entre las cosas útiles y provechosas que puede hacer nuestro Gobierno, según buen número de expertos en el tema, está la de que España vuelva a la hora de Greenwich, de la que como se sabe en 1942, en plena II Guerra Mundial, nos sacó Franco para demostrar a Hitler la supuesta consideración de los españoles hacia el pueblo alemán. Con un decreto ley, el Generalísimo igualó el horario oficial español con el de Berlín, corazón de la Alemania nazi en aquellas fechas, abandonando así la hora de los aliados y de la pérfida Albión que habíamos adoptado en 1884, año en el que una conferencia internacional acordó que el meridiano de Greenwich--que, digámoslo, pasa por Castellón--, fuese el de referencia para establecer el día Universal. Desde entonces, nuestra hora peninsular es una más que la solar, que la de Londres, Lisboa y Canarias, imposibilitando con ello un mismo huso horario en toda la península ibérica.

Empezando por el presidente de la Asociación para la racionalización de los Horarios Españoles, y siguiendo por las principales empresas del Ibex 35, si España volviese a retrasar su reloj para igualarlo con Greenwich, nuestro país ganaría en competitividad, conciliación familiar y sueño.

La pregunta que actualmente me hago, y que posiblemente se hagan muchos conciudadanos, puede ser, ¿la hora que nos marcan es la adecuada, la más conveniente para todos?. En principio debemos ser conscientes de que nuestros horarios son una singularidad, una anomalía en Europa y en los países occidentales.

El mundo funciona con la "unidad de tiempo coordinado" (UTC), que es versión basada en los relojes atómicos del GMT, la hora del meridiano de Greenwich. A partir del meridiano cero, como se sabe, cada quince minutos de longitud de reloj solar cambia la hora, hasta sumar los veinticuatro husos horarios que suman los 360 grados de la circunferencia terrestre. Pero el hombre cambia las horas a su antojo, tal y como le convenga.

El caso es que España se rige por la UTC más una (en verano más dos), igual que Francia, Bélgica, Alemania o Polonia, país este que está a dos horas del sol de la frontera de Portugal. ¿Se puede ir bien con ese desajuste? ¿De verdad nos interesa tener la misma hora que los belgas o los alemanes, si comemos y cenamos dos o tres horas más tarde que ellos y vemos los partidos de fútbol a las once de la noche?

Quizás no iría mejor con el meridiano que nos corresponde, o, incluso, más tarde. La UE no tendría más peligro que el que tiene ahora mismo. Solo hay que mirar actualmente a Estados Unidos, que con tres horas de diferencia de costa a costa, se recupera de la crisis con mucho más vigor y salero que Europa, donde nos la endilgaron.

Si España cambiara de huso, los partidos de fútbol de las tantas de la noche, se verían a buena hora sin excesivo consumo de luz y saldríamos mucho antes de la crisis. Seguro.

¡Ánimo, pues, Mariano!, los españoles tenemos que dejar de comer cuando los demás europeos trabajan, y a la inversa.

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