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La sanidad asturiana y la comisión ad ho

15 de Septiembre del 2013 - Jesús Alonso Penelas (Vegadeo)

El pasado día 1 de septiembre en el diario LA NUEVA ESPAÑA me encuentro con un artículo firmado por don Faustino Blanco González, a la sazón consejero de Sanidad del Principado de Asturias, bajo el título «Seis razones y una infamia». Después de leerlo detenidamente, y para que usted me entienda, pues yo soy del Occidente y aquí tenemos a nosa fala, a riesgo de equivocarme al escribir en la suya, sólo se me ocurre decirle: Faustino, yes un crak.

Desde hace más dos meses que inicié, con un escrito registrado en el HUCA (número de entrada 19810), mi lucha con la Administración del Principado de Asturias, al denunciar la situación de un paciente al que se le deniega la medicación, no dejo de ver el apuro que se dan algunos para salir a los medios a desviar la atención, eso sí, tras más de 65 días aún no encontró usted el momento idóneo para mediante formulario genérico de ésos que tienen en la administración preparados para la ocasión, donde no dicen nada y dan respuesta a todo. Véase la contestación remita al Partido Popular sobre este mismo tema fechada el 26 de julio de 2013, donde se cumple escrupulosamente mi anterior definición, claro que pudo usted haberlo hecho mejor, y en vez de responder al PP, debería haber puesto remedio a la situación de varias decenas de pacientes a los que, al igual que a mi padre, se les deniegan los fármacos que necesitan para mejorar su calidad de vida; en nuestro caso, estamos hablando de una enfermedad como el cáncer, no de un dolor de cabeza; también debo de reconocer que el coste de los remedios de una y otra dolencia son muy dispares, ¿estará entonces aquí el quid de la cuestión? De qué estamos hablando, muy sencillo, de recortes sanitarios puros y duros, además se están llevando a cabo a cualquier precio, una auténtica barbaridad, que yo aquí vuelvo a denunciar.

No obstante, debo de reconocer que en estos dos últimos meses, utilizando todos los medios a su alcance, están perdiendo el culo (perdonen la expresión) para publicar entrevistas, artículos de opinión y ejercer todo tipo de artimañas buscando la forma de desvirtuar o acallar las voces discordantes que surgen en la sociedad para denunciar la situación sanitaria en el Principado de Asturias, que lejos de ser un ejemplo deja mucho que desear, no por parte de los profesionales que ejercen su trabajo de forma impecable, sino de aquellos que son designados para administrar sus recursos, es decir, los gestores nombrados por la Administración regional.

Del titular de su escrito me quedo con la palabra infamia y su significado:

1.- Ofensa pública que sufre la fama, el honor o la dignidad de una persona.

2.- Acción mala y despreciable.

Le reproduzco sólo y de modo abreviado dos definiciones del significado atribuido a su palabrita. Señor Blanco, la dignidad de una persona puede usted reflexionar sobre ella y su negativa a suministrar un fármaco para mejorar su calidad de vida.

Nos habla usted en el primer párrafo de que el Gobierno de Mariano Rajoy traspasó una de esas líneas rojas que separan la civilización de la barbarie; usted mismo lo dice, barbarie, claro que podíamos aplicar aquella máxima: «Dime de qué presumes, te diré de qué careces», con el agravante de que usted sí vio la línea roja, a pesar de que le llamaron la atención, hizo caso omiso, mientras tanto con sus decisiones está poniendo en grave peligro las vida de un puñado de sus administrados.

En el segundo párrafo continúa con la demagogia, pues nos dice: «Hemos sido diligentes a la hora de seguir garantizando la asistencia a nuestros convecinos», y usted se queda tan ancho, mientras se está denegando de forma sistemática, sin motivación aparente, sin argumentación alguna, la aplicación de ciertos fármacos a los pacientes asturianos, entre ellos mi padre; yo no hablo de oídas, como bien sabe usted, pues dispone de documentos que lo acreditan, la vida de mi padre y otros pacientes al igual que él depende en estos momentos del acetato de abiraterona.

Sigo leyendo y me encuentro con otra perla: «El Servicio Público de Salud, que abarca el acceso a todos los recursos sanitarios, incluida la prestación farmacológica». Pero de qué nos habla, de suministrar una aspirina para un dolor de cabeza o financiar una venda para un esguince de tobillo, esto es cubrir las necesidades de la ciudadanía para usted, pues qué quiere que le diga, vamos dados, menudo concepto tiene usted de la prestación farmacológica.

Claro que debemos de leer entre líneas alguna de sus argumentaciones, sin ir más lejos donde comenta: «Supone un conflicto ético para muchos profesionales y pueden originar serios problemas de convivencia y de salud pública». Los únicos problemas de la sanidad los están creando aquellos que, como usted, la mal dirigen y sus peones estratégicamente colocados, que mediante la manipulación, el engaño y la demagogia desvirtúan la excelente labor de los profesionales. Son ustedes los que crean desconcierto entre los equipos médicos, no me cansaré de decir hoy como ayer que tenemos excelentes profesionales a los que se les deniegan medios para poner remedio a la situación sanitaria de los pacientes que llegan a sus manos, pero lo que de verdad sobra en la sanidad son los nefastos gestores.

Mire, vuelve usted a las andadas cuando nos repite de forma machacona las verdaderas señas de identidad de un sistema público como el que tenemos: universal, equitativo, accesible y gratuito.

No voy a continuar analizando sus palabras huecas de contenido, donde no dice nada que medianamente se aproxime a la realidad, la triste realidad que estamos padeciendo los ciudadanos, pero sí quiero decirle, señor Blanco, que se deje de vendernos humo y responda a las siguientes preguntas:

¿Por qué desde la Administración del Principado de Asturias, a través de la consejera de Sanidad, se deniegan de forma sistemática los tratamientos solicitados por los profesionales del HUCA, cuando con sus informes proporcionan la suficiente argumentación y dejan claro la necesidad de los mismos para evitar el fatídico desenlace de algunos de sus pacientes?

¿Cuándo se va reunir la famosa comisión ad hoc que debe unificar el criterio dispar de esas otras ocho comisiones existentes anteriormente y que usted ahora pretende sea una sola y con un solo criterio?

¿Cuándo se va a considerar idóneo suministrar el fármaco del que depende la vida de algunos pacientes, como es el caso de mi padre, que necesita urgentemente el acetato de abiraterona?

¿Es cierto que en el mes de septiembre del presente año 2013 (con ustedes tenemos que curarnos en salud) se va a suministrar el Alpharadin-223 como se comenta en el entorno del HUCA?

El día 6 de septiembre pude leer con satisfacción en este mismo periódico cómo el doctor Juan José Lahuerta, jefe del servicio de hematología del Hospital Doce de Octubre de Madrid, comentaba: Se están produciendo muchas disfunciones en el acceso a fármacos en las distintas comunidades autonómicas, por lo que los pacientes deben exigir que se les apliquen los mejores tratamientos disponibles

Mientras que la presidenta de la Asociación Española de Afectados por Linfoma, Mieloma y Leucemia (AEAL), doña Begoña Barragán, lamentó que teniendo los mejores especialistas y los fármacos aprobados (tome buena nota, señor Blanco, el acetato de abiraterona y el Alpharadin-223, entre otros) no todo el mundo tiene acceso a ellos.

Yo sólo puedo decir ante estos comentarios de personas mucho más versadas que yo en estos temas ¡amén!, pero no sin antes sugerir al señor consejero de Sanidad del Principado de Asturias, a los miembros de la comisión ac hoc, que tomen buena nota de lo que estas personas dicen, de lo que afirman los profesionales de la sanidad asturiana, y pónganse manos a la obra, pues de sus decisiones depende la vida de algunos asturianos.

Espero que llegado el momento, usted, como máximo responsable de la sanidad asturiana, los miembros de esa famosa comisión permanente o ad hoc, la dirección del Hospital y quien firma las denegaciones sean lo suficientemente valientes para afrontar las consecuencias que algunas de sus decisiones están provocando, incluido el agravamiento del estado físico de algunos pacientes.

Señor Faustino Blanco González, en mi caso llevamos quince meses esperando por un fármaco, le recuerdo que se solicitó por primera vez en marzo de 2012, aunque usted negó en el Parlamento asturiano que esto estuviera ocurriendo (mes de abril de 2013), esta dejadez está dejando secuelas irreversibles en la vida de mi padre y en la de otros pacientes, sin que nadie encuentre explicación lógica a su negativa.

Exijo en nombre de todos ellos, y me hago portavoz de los equipos médicos del HUCA que los atienden y se ven impotentes, que su demanda sea atendida con máxima celeridad, pues el reloj corre en su contra y está en juego la vida de las personas.

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