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Cofrades de la nicotina

18 de Junio del 2009 - Ricardo Luis Arias (Málaga)

El mundo, ciertamente, es un pañuelo. ¡Quién me iba a decir que, después de un porrón de años, Ramón y el currante se iban a encontrar en una playa malagueña¡ El reconocimiento fue mutuo, verdaderamente sorprendente. Los años transcurridos desde aquella tormenta del 36,que a los dos nos apañó creyendo casi en los Reyes Magos, no fueron capaces de borrar la buena amistad y camaradería que surgió entre los dos en aquél famoso Regimiento de Infantería Zamora núm. 29.con base en La Coruña, perla gallega que entonces era una verdadera Sodoma y Gomorra. Un fuerte abrazo barrió el tiempo y los años, y los recuerdos volvieron a hacer actualidad el pasado lejano de dos imberbes “guripas” en aquel Regimiento que mandaba el coronel don Oscar Nevado de Bouzas, a quien llamábamos “Sobaco ilustrado” porque siempre llevaba, bajo el brazo, un libro cuyo cometido era portar un peine y un espejito en su interior. Era un presumido y un engolado nuestro coronel, Y bastante tiranuelo, pues era consentidor de las barbaridades y vejaciones que cometía aquél lacayo suyo, el sargento Vilela, en su temido pelotón de Castigo, todo un desprestigio para el Regimiento, nutrido entonces, en su mayoría, por asturianos.

Pero el verdadero motivo de este artículo no es otro que traer aquí lo que nos contara después Ramón, versión verídica de un hijo suyo, militar, perteneciente al Ejército del Aire. Y es que, tanto el Rey como el presidente del Gobierno, son unos fumadores empedernidos. Así lo vienen a demostrar ambos cuando viajan en aviones del Ejército del Aire en sus desplazamientos oficiales, fumando como carreteros. No paran de tirar de petaca en todo el viaje, si bien el Rey lo suele hacer con buenos vegueros, unos señores puros. Pilotos y el personal que les acompañan, cumplen las normas y no fuman, al estar de servicio. Don Juan Carlos y señor Rodriguez Zapatero, también lo están, y sin embargo, al parecer, le dan al humo y la nicotina como verdaderos cofrades, cuando tenían que ser un ejemplo de todo lo contrario.¡Toma del frasco , Hilario¡.Hala, una ley prohibitiva del tabaco, y los dos primeros “mandamases” carpetovetónicos –uno la promulga, y el otro la refrenda con su firma- se “fuman” esa ley olímpicamente, en sus viajes oficiales en aviones del Ejército del Aire, como nos dice el padre de uno de sus pilotos, cuyo verdadero nombre no es Ramón, hemos de aclararlo. Por obvias razones, que el conspicuo lector comprenderá, no debemos citar la verdadera identidad de éste “guripa” de la quinta del “Biberón”, al que hemos vuelto a ver después de casi setenta tacos. Que se van desgranando, uno a uno, como los pétalos de una flor, marchitados ya por el tiempo. Pero ilusionados, a cuestas aún con la vida que, a Dios gracias, no ardió, como tantas otras, en aquella hoguera cainista de l936-1939.

Como “supervivientes” de ella, los dos coincidimos en la necesidad de poder conseguir un encuentro -y un abrazo- de cuantos de alguna manera la vivieron tanto en un bando como en otro, al margen por completo de toda ideología política. Esta sí que sería una verdadera “Memoria Histórica”. ¿Por qué no lo intentamos unos y otros? ¡Que pocos somos ya! Uno ya lo hizo hace tiempo, lanzando la idea desde estas columnas de LA NUEVA ESPAÑA, pero entonces cayó en el vacío. ¿Es posible que nadie quiera ese encuentro y un abrazo? Bueno, pues a pesar de todo, no nos damos por vencidos. Lo volveremos a intentar de nuevo, y aquí, en este periódico independiente, de difusión nacional. Si ayer, una guerra que no queríamos, nos situó en campos contrarios, los que la sobrevivimos, hermanados, hagamos hoy causa común por una España unida y mejor. Y que el doloroso pasado lo recuerde, objetivamente, la Historia. Y la paz.

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