Al Colegio École
Al colegio al que fueron mis hijas Catalina y Pastora, en el que aprendieron, se formaron, se hicieron adolescentes, practicaron deporte de competición, fueron felices, acabaron sus estudios y hoy, algunos años después de todo esto, vuelven siempre que pueden a ver a sus profesores, a contarles sus andanzas y a recordar con ellos.
Cuando oigo hablar y criticar la enseñanza que hemos tenido en estos últimos años, lo mal formados que están nuestros hijos, las estadísticas que nos dejan en tan mal lugar, yo no puedo por menos que asombrarme, porque si bien es verdad que he tenido la suerte de que mis hijas sean buenas estudiantes, no es menos cierto que siempre me ha parecido que la base que han recibido ha sido cien veces mejor que la mía (EGB, BUP y COU).
Al Colegio École, a sus profesores en particular, a los que no quiero nombrar uno por uno por no alargarme, no por olvidarme de ninguno, pues los tenemos muy presentes a todos y cada uno de ellos, a los que están y a los que ya se nos fueron pero siguen en nuestro pensamiento y en nuestro corazón, a los que ya se han jubilado y a los que siguen en activo; pues bien, a ellos quiero agradecerles una vez más esa forma especial que han tenido, no sólo de enseñar y transmitir conocimientos, que repito ha sido excelente, sino también el dar más allá de lo que se les pedía, el ser capaces de ejercer de profesores cuando el momento lo exigía y de ser «algo más» cuando así era necesario.
El ambiente que se respiraba en el colegio cuando iba a buscar a mis hijas, en las reuniones de padres, en las fiestas, en las competiciones deportivas, en lo que ellas me contaban cada día de las mil anécdotas que pasaban en clase, en el compromiso con la «docencia» que estas personas han tenido, me llena de satisfacción haber podido compartirlo.
Las leyes de educación en este país pueden ser mejores o peores, con más o menos carencias, pero de lo que no dudo es de que el sistema educativo se basa fundamentalmente en personas, profesionales como la copa de un pino, con una dedicación y un amor por lo que hacen y una idea muy especial de lo que tiene que ser un maestro, un profesor, un educador, en su más amplio sentido.
Y yo, nosotros, hemos tenido la inmensa suerte de encontrarlo en el École, por todo ello, con todo mi cariño y agradecimiento, os dedico estas líneas.
Coro Junquera Lantero
Oviedo
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