Carta abierta a la presidenta de Hunosa
Señora presidenta de Hunosa, he leído en la prensa el resumen del discurso que usted pronunció el día de la festividad de Santa Bárbara, con motivo de la entrega de los premios de antigüedad a los trabajadores de la empresa. Manifiesta sentirse muy orgullosa de la buena gestión económica llevada a cabo desde su llegada a la presidencia, en febrero de 2012, hasta la actualidad; presume usted de haber reducido las pérdidas en un 30%, en medio de lo que algunos creían el apocalipsis; hace referencia al ejercicio de hipocresía e irresponsabilidad que algunos practican en el discurrir normal de las negociaciones; llega a comparar a Hunosa con un «banco malo» que rescata empresas ahogadas por sus deudas, y, por último, afirma que Hunosa ha cuidado de casi todo y nunca de sí misma.
Esta última frase fue, sobre todo, la que me animó a enviar este escrito. De repente me acordé de mi madre, de 77 años, viuda de un minero que trabajó en el pozo Montsacro durante 38 años, y también de los demás beneficiarios del «vale» del carbón. Estas personas, en su mayoría de avanzada edad, en vez de ahorrar, como usted bien hace, tienen que gastar su dinero adquiriendo carbón a empresas particulares a un precio astronómico; todo ello porque su empresa, la que usted preside, está faltando y atropellando los derechos adquiridos con mucho esfuerzo y sacrificio por los trabajadores mineros a lo largo de los años.
Cuando dice que Hunosa ha cuidado de casi todo ¿estaría pensando en toda esta gente que le acabo de mencionar? Mucho me temo que no van por ahí los tiros, sobre todo si nos remitimos a los hechos. En su agenda parece no haber hora para recibir a los representantes de la plataforma creada por trabajadores de Hunosa con objeto de tratar este problema. El día 8 de octubre se le solicitó una reunión, y hasta el día de hoy, desde esa presidencia, no se ha propuesto ninguna fecha para llevarla a cabo.
Se vanagloria de los muchos logros conseguidos en su etapa (acuerdo con EDP, producción de energía con biogás de vertederos, geotermia, aprovechamiento de biomasa en la Pereda...). Me gustaría felicitarla, pero sus logros nunca van a ser aceptados ni valorados como tales, mientras tenga causas de derecho pendientes, como la que este escrito menciona, con los trabajadores y sus familias, y, lo que es peor, con muestras de desprecio e ignorancia del problema.
Se está entregando el carbón correspondiente al «vale» con siete meses de retraso, es decir, ahora estamos recuperando el «vale» del mes de mayo, y encima propone que se abone en dinero ese carbón atrasado, como si no nos hiciera falta éste. Tal vez desconozca que muchos beneficiarios necesitan el carbón mensual porque tienen sus viviendas acondicionadas para su uso, consecuencia del compromiso adquirido por la empresa de entregar puntualmente el carbón cada mes, y no habiendo pensado éstos que sus derechos se verían, con el paso del tiempo, ultrajados de semejante forma.
Todas estas consideraciones dejan al descubierto una incapacidad de gestión de un problema que ya surgió con su antecesor, y que al igual que usted, hasta el momento, no fue capaz de resolver; quizás porque sus proyectos no contemplan o ignoran los derechos de los trabajadores mineros y de sus familias, que tras su entrega, en la que algunos de ellos dejaron la vida, se ven compensados de esta forma tan ruinosa.
En fin, señora presidenta, solo nos queda la esperanza de que estas líneas sirvan para que recapacite sobre el problema, y que en su próximo discurso podamos escuchar cómo menciona entre sus logros el haber solucionado el problema del «vale» del carbón.
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