La muerte, los impuestos y los pases de Xavi
Dicen que hay tres cosas seguras en esta vida: la muerte, los impuestos y los pases de Xavi. Si uno analiza con frialdad la chanza, probablemente no le deje de parecer curioso que uno se sorprenda exclusivamente, o casi siempre exclusivamente, por que se mencionen los pases del jugador catalán y no debido a que se coloque en el mismo grado de certeza que la visita de la pálida dama al poder impositivo del Estado. Y es que, por gracia o por desgracia, nos hemos acostumbrado, como se acostumbra uno a comer o respirar, a que el Estado grave con sus tributos cada uno de nuestros mundanales pasos. ¡Tan es así que hasta la propia muerte está sujeta a tributación con el impuesto de sucesiones!
No es éste un tema baladí y se observa en la consabida repetición por activa y por pasiva de nuestros políticos cuando están en campaña de que no subirán los impuestos, de sus quejas y lamentos cuando el partido contrario sube algún tributo, de su pesar ya que se suben los impuestos hasta de las chuches. Algo deben de tener de tentador y goloso los impuestos ya que, al llegar al poder, no suelen ser fieles a sus palabras. Piénsese, por ejemplo, en el IVA, que hasta hace poco tiempo estaba al 14% y ahora está ¡al 21%!
Pero no sólo se fagocita al ciudadano a base de presión fiscal sino que, además de decirles cuánto tienen que pagar, ahora se les indica, se nos indica, cómo se ha de declarar: presencialmente, por internet (como el modelo 303, el 390), solicitando certificado digital, haciendo el pino, saltando a la pata coja, etcétera. Eso sí, a cada reforma en tema de tributación que se lleva a cabo tienen la fiscal desvergüenza de colocarte una foto, al menos en sus dependencias, de la típica pareja chico-chica mostrando una sonrisa Profident mientras realizan su auto-declaración telemáticamente, por ejemplo. ¡Cómo si aquel binomio de tórtolos pudiese encarnar la extraña dulzura de una regulación cada vez más reguladora!
En fin, de la mencionada triada que decíamos al principio (la muerte, los impuestos, los pases de Xavi) uno empieza a desconfiar. Dicen que con el paso de los años el jugador culé ya no es el mismo, que ya no afina tanto (está por ver); de la muerte, uno, en su legítima juventud, puede dudar, pero de los impuestos, ay, de los impuestos no se duda, se creen como el padrenuestro.
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