La Nueva España » Cartas de los lectores » Tribuna » Melquíades en tiempos del ébola

Melquíades en tiempos del ébola

21 de Septiembre del 2014 - Juan Ignacio Pais Garrido

La fuerza con la que sujetan las amarras a un barco cuando éste se halla en el puerto en días de tormenta podría bien asemejarse a la capacidad que evoca "el hombre político" para amarrar nobles e impávidos cadáveres a sus propios ideales. Así es que nos venden hoy, en tiempos del ébola, la imagen destripada de un ilustre personaje público asturiano que intentó buscar una salida a la trágica cuarentena franquista y como tantos encontró la muerte. Desde el amanecer al crepúsculo de su vida, los pasos políticos que trazó nuestro querido Melquíades Álvarez fueron siempre una sombra y una huella de la delicada situación sociopolítica que se vivía en España por aquel entonces, en tiempos de cólera. Fundador en 1912 del Partido Reformista Español, en una línea republicana, moderada, krausista e ilustrada, coincidió en el mismo escenario político con Galdós, De Azcárate, Ortega y Gasset, Azaña y Lerroux, entre otros.

Dotado y cultivado en la honda virtud de la oratoria, gozó de un noble carisma y respeto entre los intelectuales, recientemente incorporados a la acción política. Atento con sus ilustradas raíces asturianas, dedicó parte de su empeño político en aprovechar el "proceso Ferrer" y las irregularidades que se produjeron para luchar incesantemente contra la excesiva presencia de la jurisdicción militar en la vida civil -ley de Jurisdicciones-. Pero la historia y el devenir beligerante de aquellos oscuros años jugaron una mala pasada a un hombre íntegro, que atesoraba y esgrimía sus propias convicciones republicanas y democráticas, pero no huía del compromiso civil que sólo emana de la voluntad de las mayorías.

Desde hoy, reflexionando en retrospectiva a los 78 años de su muerte, somos muchos los que pensamos que nació Melquíades en tiempos demasiado revueltos para contribuir con toda la riqueza intelectual que proveía; pero quizá nos equivoquemos. Quizá nos equivoquemos porque sus memorias, sus reflexiones, sus aciertos y sus fracasos pueden servir para una España que no parece despilfarrar compromiso político. Un personaje que, aunque carente de multitudinarios apoyos, intentó dar una tercera salida a un péndulo bipolar que estaba condenado a la peor catástrofe que puede asolar un país, la guerra civil. Un personaje que no bajó los brazos cuando muchos le recordaban que la política, como el tango, es una cosa de dos. Tal vez un personaje que hoy, en tiempos del ébola, nos viene a recordar a los españoles y a los europeos que la política ya no debe marcar como enemigo ni a la izquierda ni a la derecha, sino que el verdadero enemigo es la pobreza, es el desempleo, es la corrupción, es la desigualdad, es la desnutrición infantil.

Querido Melquíades: tu camino y las balas se cruzaron antes de lo previsto y terminó siendo tu muerte, como tu vida, una cruda y fidedigna imagen de la España de aquel entonces. Pero no te olvidamos, porque tu mención no se irá en paz si en tu tierra habita aún la cólera. Te seguimos recordando y en tu nombre perseguirán otros muchos, buenos y honrados, una España bien distante de la charanga y la pandereta, una España donde penas y dichas no sean más que nombres. Y una España donde, al fin, quedes libre, sin saberlo, vos mismo.

Cartas

Número de cartas: 49178

Número de cartas en Enero: 131

Tribunas

Número de tribunas: 2185

Número de tribunas en Enero: 7

Condiciones
Enviar carta por internet

Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.

» Formulario de envío.

Enviar carta por correo convencional

Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:

Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo
Buscador