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La pedagogía de las cumbres

13 de Octubre del 2014 - M.ª Consolación Isart
M.ª Consolación Isart

"El sábado 12 de agosto tuve la suerte de ir a Covadonga. Ya os podéis imaginar mi emoción (…). Iba persuadido de que nada podemos los hombres (…) y de que no tenemos ninguna otra esperanza que María".

Así iniciaba una carta del 19 de agosto de 1961 el siervo de Dios Tomás Morales, S. I., del que se cumple en estos días el XX Aniversario de su muerte. Aunque su obra apostólica se inició en Madrid en aquellos años, no podemos olvidar que casi cada verano acudía puntual a postrarse ante la Santina, para poner a sus pies los corazones de tantos jóvenes como se le iban acercando. La Virgen de Covadonga fue siempre para el padre Morales refugio e impulso. Refugio al que acudía necesitado de cobijo y consuelo; impulso que le animaba a acometer nuevas iniciativas en favor de los más necesitados. La Virgen y la montaña estuvieron siempre unidas en su vida. Las montañas de Covadonga, símbolo de su estilo educativo, le hablaban de sencillez y fortaleza, de superación y entrega, de constancia y suavidad, de pureza, como los neveros blanquísimos que adornan sus cimas milenarias. En las montañas el padre Morales puso en práctica la pedagogía del más y más ignaciano, forjando en el silencio de la naturaleza una juventud reflexiva, generosa, olvidada de sí, entregada a las necesidades de tantos compañeros con los que se encontraban cada día en el estudio o el trabajo.

Ante la petición de Pío XII "no lamentos, sino acción", responde con una entrega incansable a la formación de pequeñas minorías de laicos, forjando uno a uno, en una tarea oculta, paciente, diaria, a lo largo de más de cincuenta años, consciente de que esa minoría fermentaría un día la masa. Contemplativo en medio de la acción, suscitó muchas obras en torno a sí -tanto sociales como educativas-, con un fuerte dinamismo evangelizador y dos objetivos preferenciales: los jóvenes y las familias.

Subtítulo: El padre Tomás Morales y la Virgen de Covadonga

Destacado: En junio de 2013 se entregó la positio del padre Tomás Morales en la Congregación para las Causas de los Santos en Roma

Fruto de su trabajo fue la fundación de dos institutos seculares, Cruzados y Cruzadas de Santa María, la asociación pública de fieles Hogares de Santa María y la Milicia de Santa María, movimiento apostólico de formación de jóvenes, de donde sólo durante su vida surgieron más de cien vocaciones sacerdotales, otras tantas para la vida contemplativa femenina y muchos más matrimonios que aspiran con fuerza a la santidad en medio de las tareas ordinarias.

¿Medio extraordinario para lograr estos frutos? El amor apasionado a la Señora, ese amor que venía a renovar cada verano ante la Santina de Covadonga, ese amor que no se quedaba en devoción sentimental, sino que le llevaba a imitar con fidelidad sus virtudes día a día y a enseñar a otros muchos a hacerlo.

San Pedro Poveda y el padre Tomás Morales, dos fundadores que, al calor de la santa cueva, sintieron la responsabilidad urgente de ofrecer a la sociedad de su momento lo "poco que podían": formar a una juventud decidida a vivir el Evangelio hasta sus últimas consecuencias.

El siervo de Dios padre Tomás Morales S. J. falleció Madrid el 1 de octubre de 1994. La apertura de su causa de canonización tuvo lugar el 24 de junio de 2000 en la archidiócesis de Madrid. El 28 de marzo de 2007 se entregó el proceso y el 6 de junio de 2007 se realizó la apertura en la Congregación de las Causas de los Santos en Roma. El 26 de junio de 2013 se entregó la positio en la Congregación para las Causas de los Santos en Roma.

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