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El pozo Sotón y el movimiento obrero

4 de Enero del 2015 - Javier Arjona (Siero)

Mil historias se habrán contado y otras mil quedan por contar del pozo Sotón, al que le echaron el cierre este primero de año, aunque una parte de sus minerales se siga sacando un tiempo por el María Luisa.

Nosotros podremos recordar una de ellas, como fue la visita esplendorosa de las madres argentinas.

Dice el profe Benigno Delmiro, nacido en el entorno próximo al Sotón, y especialista en literatura minera, que en tiempos de crisis, en tiempos de dificultades es cuando afloran las inspiraciones literarias, pero eso está por ver para el caso del pozo Sotón y desde luego está pendiente de llegar a la proporción y dimensión de la que la minería asturiana ha sido protagonista de las vidas, de la historia, de los cambios en todo el territorio asturiano en siglo y medio. El relato no menos literario de la canción de la mulina torda puede ser apenas un comienzo.

Un día de esas dos mil historias lo protagonizaban las Madres de la Plaza de Mayo, decena y media de años atrás. La jornada fue memorable, y desde muy temprano dos de las madres, Hebe y Juanita, viajaban desde Siero, donde los profesores Enma y Pablo las habían alojado, y llegaron al pozo, hablaron con el megáfono a la asamblea de las 6 de la mañana en la lampistería ante un auditorio sorprendido y regocijado, que aplaudió con rabia el mensaje de solidaridad y de exigencia de vida de las madres, y después de ser recibidas también por los ingenieros, entraron en el Sotón, pasaron por uno de los talleres de arranque agarrándose a las mampostas, dialogaron con los mineros, mancharon de polvo carbonífero sus pañuelos de rebeldía, se asombraron de la dureza del trabajo, salieron al exterior y visitaron el comedor, donde conversaron largo y tendido con las trabajadoras, atendieron a la prensa y, después, en Langreo, visitaron la Alcaldía, fueron entrevistadas en Radio Langreo... y continuaron la jornada en la tarde con un llenazo memorable en la Casa de Cultura.

Alguna gente asturiana ha podido ver después ese pañuelo con carbón asturiano exhibido junto a miles de recuerdos de la larga lucha de las viejitas, en la casa de las Madres, en la plaza del Congreso en Buenos Aires, y algunas de las fotos en el Sotón han estado después en los libros de investigación, en la documentación abundante que han generado estas mujeres peleonas, símbolo preclaro de la lucha contra la maldita impunidad de la brutalidad militar.

Juanita ha cumplido el pasado 2014 los 100 años y Hebe está en edad avanzada... presidiendo la asociación, lo que da idea del mérito de la visita, intensa y extensa al pozo que ahora se ha cerrado, bastante más dilatada la atención a los trabajadores mineros que la de otras muchas visitas, institucionales, que el pozo ha recibido en su larga existencia.

En estos días, se ha estado hablando y contando de otros dos pozos diferentes en continentes diferentes: Arnao en Castrillón y Lota en Chile. En estos dos casos se han buscado y se han visto similitudes en las historias generadas, en que ambas han sido submarinas, por lo tanto ambas están en zona costera, las dos han sido iniciativas extranjeras y han tenido repercusión, de distinta manera, en las historias del movimiento obrero. Y ambas son ahora museos.

Los miles de mineros (y en los últimos años unas poquitas mineras) que han pasado por el Sotón qué aportación diferenciada han realizado al movimiento obrero asturiano, cuánto de energía política han sumado a las resistencias al franquismo, o antes en la revolución del 34, o, después, en las marchas, movilizaciones, asambleas, controversias, propuestas, para superar el período dictatorial... en los períodos de alza de precios, cuántos trabajadores fueron buscados por todo el territorio e incluso en las colonias, para contribuir a sacar el mineral.. cuántos saharauis llegaron en esa necesidad de mano de obra, aunque casi todos se fueran, rápidamente, cuando la traición franquista obligó al Polisario a entrar en rebelión armada, y estos mineros recientes se fueron a su guerra de liberación (qué historiador o historiadora irá a preguntarles por esa su experiencia efímera, dónde estará, ¿estará vivo? El Uali Sidi Laveid, que era uno de ellos...).

El comedor, la colonia-dormitorio, los expresos políticos del franquismo... cuántos ingenieros, cuántos capataces, cuántos profesionales, cuántos sindicalistas, cuántos concejales han salido del pozo situado en San Martín del Rey Aurelio, quién o quiénes serán los que investiguen, relaten, cuenten esas dos mil historias pendientes.

Contribuirá el Ayuntamiento a esas investigaciones, lo hará el Gobierno asturiano, aportarán algo los sindicatos, o la empresa estatal Hunosa, cuál será el papel de la Universidad de Oviedo, o habrá que esperar a alguna fundación privada o extranjera para que se apropie de esos conocimientos esenciales... de las dos mil historias del pozu del Sotón.

Javier Arjona

Fue picador de carbón en el pozo Sotón, Siero

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