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Formación perdida

26 de Marzo del 2015 - Carlos Muñiz Cueto (Gijón)

Rolf Bayebach, colaborador de este diario y articulista que leo siempre, muestra su preocupación (y desesperación) por los jóvenes y la Formación Profesional Dual. Acabo de leer su artículo «Generación perdida»: no acepta que en este país haya cosas que no se quieren entender (y realmente es inaceptable). El concepto de este tipo de formación es tan simple, como el considerar la alternancia Centro formativo / Empresa el último eslabón del sistema formativo; pues la realidad aplicativa de las destrezas cognitivas del Centro formativo, está en las destrezas prácticas de la empresa. Lo principal: los contenidos en destrezas cognitivas ocupacionales. Las destrezas cognitivas ocupacionales son abundantes, amplías y variadas: ¿quién se encarga de enseñar sus contenidos? Habrá casos de ocupaciones especificas en los que sólo la propia empresa debería encargarse de ese cometido. Como es el caso de la oferta de empleo: «Técnico de Mto. en inyectoras de plástico Husky», que nos muestra la complejidad de las destrezas cognitivas. La formación ocupacional, más específica en las destrezas cognitivas, llegaría (en este caso) hasta la automatización Oleohidráulica, la neumática, y la electrónica (más de mil horas didácticas), e incluso podría ocurrir que entre sus contenidos hubiese algún avance hacia las inyectoras de plástico; pero nunca llegar a formar a profesionales en inyectoras de plástico y menos de determinada marca. Esto correspondería al sector privado y a la empresa. La clave formativa es la ocupación: «no puede haber formación dual sin formación ocupacional basada en el análisis ocupacional, pues toda dualidad o alternancia se establece con la ocupación». Pero citar ocupacional aquí, es como mentar la Bicha, pues a la formación ocupacional para el empleo pública se la extinguió hace 30 años cuando los sindicatos y la patronal acordaron con la Administración que, por una módica compensación económica sin ánimo de lucro (ya que ellos pagaban dicha formación) se encargarían de ella. Lo que ha estado (y está ocurriendo) es bien sencillo: El Ministerio de Educación y Ciencia con sus contenidos en conocimientos profesionales (que no destrezas cognitivas) no veía bien que profesores provenientes del mundo de la empresa se hicieran funcionarios docentes del Ministerio de Trabajo y enseñasen destrezas cognitivas ocupacionales. La patronal ni vía, ni ve bien, el formar en demasía a sus trabajadores porque luego piden aumento de sueldo, o se van a la competencia, (lo cual no es de extrañar, ya que no les gusta el contrato fijo e indefinido). Los sindicatos con su experimentado fijo indefinido afiliado, ven un peligro en que, el que el experto, sea sustituido por un joven inexperto con contrato temporal mucho más económico. Incluso los expertos profesores actuales de los Centros formativos (no funcionarios del MT) ven con recelo enseñar todo lo que saben, relevante para su empleabilidad. Pero fíjense, lo que más necesita la Industria son técnicos de alta y amplia cualificación (y más la alemana y austriaca), formados incluso para entender lo que aún no se sabe; de donde deducimos que la formación dual no es cuestión de «aprendices» cualquiera (hasta los masterizados son aprendices al formarse en la empresa). Ahora asistimos a algo similar al nivel del EEES, ¿quién formará en másteres ocupacionales y específicos cargados de las destrezas cognitivas de una ocupación o tecnología?, ¿profesores provenientes de la propia Universidad o de la Empresa?, ¿harán lo mismo la patronal y los colegios profesionales, que lo que hicieron sindicatos y patronal hace 30 años, y se establecerán Universidades privadas colaboradoras o el que quiera trabajar que pague? Pero es más, el gran desarrollo tecnológico e innovación existente hace necesaria una formación dual, ocupacional, y permanente a lo largo de la vida (igual que hace 60 años) para la empleabilidad de las personas. Lo que no es de recibo es esta situación permanente de desempleo (existente salvo que se esté en el engaño y la burbuja). Pero engañados vamos, y estamos, si no hacemos una buena interpretación del Marco Europeo de Cualificaciones (EQF).

No es una generación perdida, estimado señor Bayebach, en «Padres hijos / dos generaciones enfrentadas» James Petras ya habla de una generación perdida en 1995; ahora ya es otra, y no será la última. Cita que hay miles de empresas alemanas de todo tipo que ofertan trabajo en formación dual (o investigación para doctorandos) y claro, está hablando del sentido de «empresa», pero si aquí tuviésemos además sentido de «país», veríamos que la formación permanente ocupacional y dual es la más rentable de todas las inversiones posibles. No, aquí, como ya se ha visto, son otras circunstancias formativas, otros conceptos. Ser Europa debería ser el objetivo, pero no lo es.

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