La Nueva España » Cartas de los lectores » De Granda a Colao Granda

De Granda a Colao Granda

15 de Septiembre del 2009 - Inocencio Granda Fernández (Oviedo)

Como no sabía qué hacer con este mi diálogo con la Esperanza, te lo dedico a ti, amigo Colao Granda, como respuesta a tus elucubraciones en carta al diario LA NUEVA ESPAÑA del día 24 de agosto, indicándote que descolgar versículos bíblicos sueltos y no el contexto es como mostrar un lienzo velado a la mitad. Obrar así es jugar a la confusión, de ahí el peligro de la Biblia, que no fue escrita para que obráramos con ella como saltimbanquis.

¡Ser!, ¡quiero ser! Pero... ¿quién habla? Soy la Esperanza. No te entiendo, ¿podrías explicarte mejor? Es que nací subjuntiva y a través de los siglos me fueron mal presentando, indicativando. Ahora sí que me lo pones peor. Mira, ¡alma cándida!, cuando nací era «vellem tangere panem cuotidie». Aaah..., ya capisco; además de indicativo en imperativo, o sea, «¡dánosle hoy!». Vas bien, sí, vas bien. Me han dicho que eres un buen plagiador; si conmigo lo hicieres, te quedaría muy agradecido. En latín se me da mejor, ¿qué te parece? ¡Cómo dices así!, el español es el idioma más bello entre todos. También piensa como tú una amiga farmacéutica flamenca. Pues porque he visto la luz entre hebreos y romanos seguiría en latín y tú en español, ¿vale bien? Sí, vale, ¿comienzas? Ahí va: «Pater noster, qui es in caelis...». Amigo Señor y Creador Eterno porque eres en nosotros y con nosotros tu reino es en la tierra, en el cielo... «santificetur nomen tuum; adveniat regnum tuum; fiat voluntas tua sicut in caelo et in terra...» deseemos que se cumpla tu voluntad en todos los corazones, en toda energía, porque de tu infinito poder, amor y sabiduría proceden... «Panem nostrum quotidianum da nobis hodie...». Preservaré la salud y procuraré el trabajo por conseguir el pan de hoy para la familia (niñas y niños todos)... «Et dimitte nobis debita nostra, sicut et nos dimittimus debitoribus nostris...», no quisiéramos ofenderte ni ofender a criatura alguna de tu obra, procuraremos mirar a ésta con amor y sin lujuria... «et ne nos inducas in tentationem...», quisiéramos evitar la mayor deuda porque, a veces, en esa aparente bondad y humildad se esconde la soberbia «sed liberanos a malo...» preservaremos limpio cada aposento y vereda donde hoy nos tocare estar y recorrer porque de la suciedad se desprenden enfermedades, pestes y destrucción... «Amén», quisiéramos continuar en Tu presencia, ¡Eterno Creador! y Señor Amigo.

El mundo se va a reír de mí en estos tiempos libidinoso-pecuniosos que corren, en los que cada individuo ha hecho de sí un altar bien repujado. Y a ti qué más te da, quisiera decirte que ya no eres de este mundo, pero... como estás tan llantodo como los demás ¡espabila!, que el mayor éxito está en la potestad de poder exhibir una sonrisa en el momento final. Tomo nota, Esperanza mía, pero no ves que me has despertado. Ten paciencia porque no entiendo eso de «pecuniosos». Ocurre que una parte de nuestros primeros ancestros se dedicaron al cultivo de cereales y otros a la ganadería, iba en gustos, de manera que para tener más variedad de alimentos hacían intercambio. Como a los animales les llamaban pecus o pecora, cuando se les ocurrió acuñar dinero le apodaron eso, pecunia, de la que deriva «pecatum» de avaricia, que es cuando un individuo se apropia de lo que no ha conseguido por el sudor de su frente. Y cómo te liberas de ese único pecado de avaricia, porque no hay más ¿verdad? Devolviéndolo a la víctima o a sus deudos; no hay más. A las demás incursiones, que degradan a la persona, se les llama «miserias humanas», de las que te liberarías retractándote frente a frente de la víctima y en público (a poder ser) cuando es por difamación y no en intimidad con ajenos al caso. Cuando nací también la envidia y gula, la ira y lujuria, la pereza y soberbia eran unas «señoritas» sabiamente combatidas por mi padre el Maestro, ¿por qué será que hoy campean donde quieren? Será por aquello de tu padre el de la Cruz: «Quien esté libre de culpa que tire la primera piedra». Pero déjame dormir, ¿no ves que me esperan otras obligaciones? Amigo, feliz duermevela y cuando despiertes no dejes de leer a Lc 12, 16-21, en que se habla de aquel que la suerte le brindó gran cosecha y la de su vecino del otro valle fue devorada por una plaga.

Cartas

Número de cartas: 49532

Número de cartas en Marzo: 109

Tribunas

Número de tribunas: 2194

Número de tribunas en Marzo: 1

Condiciones
Enviar carta por internet

Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.

» Formulario de envío.

Enviar carta por correo convencional

Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:

Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo
Buscador