Juan Carlos, tu huella sigue intacta
Dos años se cumplen el día 30 de octubre desde que diste el trascendental paso de la vida a la defunción. Perdíamos tu presencia viva, pero no la huella ni la emotividad de tu memoria.
¡Cuántas personas acudieron al sepelio para manifestar a tu familia el sentimiento sincero de afecto y amistad que creaste en torno a tu personalidad!
Por donde quiera que pasaste afloraban lazos de afinidad por tu simpatía y entrega a los demás. Siempre presente en la adversidad ajena, dispuesto a tender tu mano, tu ayuda, tu servicio o tu enseñanza. No era necesario que te solicitaran, ibas siempre por delante.
La jovialidad era tu estandarte, un don que contagiabas en los ambientes que te relacionabas. En fin, eran tantas las cualidades que poseías que al traerte a la memoria los sentimientos convierten en animosa añoranza la aflicción que tu ausencia viva quisiera imponer.
No te has ido, sigues con nosotros, con tu esposa Gloria (Yoyi), tus hijas, yernos, nietas y nietos, hermanos y hermanas, consuegros, cuñadas y cuñados, sobrinas y sobrinos, primas y primos, unida, grande y extensa familia en número y en cariño y en el mismo orden infinidad de amigas y amigos. Es raro que en las conversaciones no estés presente por una u otra circunstancia. ¡Han sido tantas las vivencias!
¿Sabes el porqué de tu presencia constante en nuestros encuentros, tertulias o las reuniones periódicas que celebrabas y siguen activas? Porque fuiste un hombre honrado, un hombre honesto, un esposo ejemplar, un gran padre, como buen hijo, un abuelo desprendido, un amigo fiel, de los de verdad. En definitiva, por encima de todo calificativo, porque, Juan Carlos Llames, has sido un hombre bueno.
Hoy y siempre nos acordaremos de ti con la jovialidad que tú nos brindaste. Bien te mereciste la Gloria, tu querida esposa, como la Gloria destinada a los hombres buenos.
Coincidiendo con el aniversario tus amigos ofrecerán por ti una misa en Sama de Langreo el viernes día 30 a las 7 de la tarde. Como ves, Juan Carlos, te seguimos queriendo, sigues presente entre nosotros y no te olvidamos. Tu huella sigue intacta.
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