Un recuerdo al doctor Iñaki de Blas
Nos dejaste en ese mes otoñal de octubre que, al igual que los árboles pierden sus hojas, nosotros perdimos a un buen médico y mejor persona.
No sólo quiero resaltar su faceta como excelente médico y cirujano, sino también como persona, con una capacidad humana imposible de mejorar.
Prestaba sus servicios en patología mamaria del HUCA y, allí, tres miembros de mi familia, yo misma, una hermana y una sobrina, tuvimos la suerte de encontrarnos con él, para hacer frente a nuestra dura enfermedad.
Ya lo conocimos en el antiguo Hospital (Maternidad), nos maravillaron desde un primer momento su cercanía y su apoyo en nuestra enfermedad. Yo, aunque vivo en León, soy asturiana de pura cepa y, por ello, mi caso fue tratado aquí en Asturias, llevo 30 años, desde 1985, peleando con mi cáncer, con recaídas cada diez años aproximadamente. Actualmente sigo adelante con una buena calidad de vida.
Me tocó conocer a un equipo maravilloso, al que daré siempre las gracias, por su atención y trato humano.
Con la llegada del nuevo HUCA, jubilados ya muchos de los doctores que me atendieron, mi preocupación aumentó por saber quién llevaría mi caso.
Y Dios quiso poner en mi camino al doctor De Blas. Desde el primer día me dio la sensación de conocerlo de siempre, entrar en su consulta y olvidarme de todas las cosas que rondaban por mi cabeza e incluso si a veces hacía demasiadas preguntas lo resolvía preguntándome: "¿Me has traído hoy los bombones?".
En el mes de marzo, me tocó revisión y allí estaba él, como siempre. Quién me iba a decir que sería la última vez que lo viera, y pese a su estado de salud, como queriendo darnos ejemplo, se mostró tan cercano y amable como siempre.
Cuando volví en septiembre, vi que no se encontraba en su consulta y con mi curiosidad pregunté por él. La sorpresa fue cuando la doctora que me atendió me dijo que estaba malito, pero yo no pude o no quise imaginar la trascendencia de aquellas palabras.
En el mes de octubre, Dios lo acogió en su seno, y aunque para todos fue un mazazo que nos dejó sin aliento, todos los que lo apreciábamos sabemos desde nuestra humilde fe que seguirá cuidando de nosotros y nos mostrará su eterna sonrisa.
Nos queda a tus pacientes tu eterno recuerdo y damos gracias a Dios por haberte puesto en nuestro camino. Gracias, doctor De Blas y hasta siempre.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

