Atrapados
Cada vez es más frecuente que nos encontremos en nuestra España con situaciones un tanto llamativas, incómodas y fuera de lugar, y no sólo entre la ciudadanía sino también en la misma clase política o entre los dirigentes o entre los empresarios o en el mundo de las finanzas.
A continuación voy a citar algunos indicadores claves de nuestra, a veces, caótica situación actual:
Destruyen nuestras imágenes sagradas.
Profanan nuestras Iglesias.
Quieren poner obstáculos a nuestras tradiciones de semana Santa que llevan, en algunos lugares, al menos 500 años formando parte de nuestra historia.
Se empeñan en quitar las fiestas taurinas en muchos lugares en los que tiene gran raigambre.
Unos y otros, nos roban a manos llenas, dejando a muchos en la más absoluta miseria.
Utilizan con fines torcidos nuestros votos en las urnas.
En muchos casos la democracia sólo la usan para fines personales.
Nos engañan sin piedad y sin escrúpulos.
Dan lugar a que nuestros hijos, algunos con brillantes expedientes académicos y profesionales, se vayan por falta de trabajo muy lejos de nuestras fronteras.
Algunos políticos o empresarios, por ineptos, son incapaces de crear empleo.
Quieren arrebatar de nuestras vidas nuestras creencias más profundas.
Intentan una y otra vez negar a los padres el derecho de educar a sus hijos según sus convicciones.
En ocasiones acogen a extranjeros y a emigrantes con desmesurada cordialidad para comprarle su voto.
A veces acuden a los arrabales de las grandes urbes para comprar el voto de los ignorantes y de los desdichados.
Llevan, unos y otros, políticas claramente capitalistas y antisociales, con la que están aumentando en proporciones desmesuradas el número: de pobres, de desdichados, de vagabundos, de desfavorecidos.
Permiten la explotación laboral y la esclavitud social.
Destruyen con sus políticas antisociales a muchas familias con pocos recursos económicos.
No son capaces de crear un sistema educativo coherente que mejore la baja calidad de nuestras enseñanzas.
Propician y fomentan el aborto, pero no la maternidad ni la ayuda a la madre.
Apoyan las políticas financieras que favorecen los desahucios.
Se empeñan, en algunos lugares, un año y otro quitar el sentido de la Navidad y que vayan desapareciendo la costumbre de los Belenes y de la Cabalgata de Reyes.
Dan cabida en nuestros Ayuntamientos, en nuestros Parlamentos y en muchas Instituciones a:
o Corruptos, ladrones, terroristas, ultras, personajes subversivos y peligrosos, dictadores, inútiles, enchufados, extremistas, violentos, gentuza, traidores, déspotas, usureros, viciosos, antisistema, incultos, analfabetos y personas que ultrajan nuestros símbolos democráticos y constitucionales.
Otros quieren romper, a toda costa y cuanto antes, la unidad de España desbancando la Constitución que surgió en 1978 con la aceptación unánime de todos los españoles.
Y así van apareciendo en el panorama político y social de España, en Ayuntamientos y en el propio Parlamento, bajó la mirada atónita de todos: ocupas, ciudadanos de dudosa reputación, miembros de bandas callejeras, anarquistas sin ley, desaliñados, indeseables, chapuceros, pelijas descuidados, barriobajeros, mal vestidos, mal hablados, payasos, gente de mal vivir, ciudadanos con mala pinta
Y mientras los ciudadanos honrados estamos tristemente atrapados en una maraña deshonesta y despiadada; estamos sin salida y sin solución a muchos de los graves problemas del país.
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