Apagar y encender
Titular de LA NUEVA ESPAÑA del 12.12.2014: El caos informático llega a los parados. Titular LNE del 01/09/2015: El colapso informático en educación deja sin destino a 2.900 profesores interinos. Titular LNE del 15/09/2015: Un nuevo fallo informático del Principado bloquea las solicitudes de cotos de pesca. Titular del 30/10/2015: Un fallo informático impide a los ganaderos recibir las ayudas de la PAC.
El 03 de diciembre de 2014 D. José Ignacio Prendes Prendes, por aquel entonces diputado del Grupo parlamentario Mixto-UPyD, dirigió una pregunta a doña Dolores Carcedo García, consejera de Hacienda y Sector Público del Principado de Asturias; la pregunta era clara: motivos por los que a esa fecha (diciembre de 2014) no se habían publicado las Memorias económicas del citado ente de los año 2011, 2012 y 2013. La contestación a la citada pregunta es de fecha 9 de diciembre y fue en síntesis la siguiente: un error en el sistema informático. Examinando la contestación dice que la elaboración de las citadas memorias requiere de un importante y complejo trabajo estadístico. No es broma; ahí está la contestación para ser contrastada. El Ente de Servicios Tributarios es la Agencia Tributaria Asturiana, se encarga de la aplicación efectiva del sistema tributario de la Comunidad Autónoma, además de aquellas otras administraciones que deleguen en él; en la actualidad se encarga del cobro de los impuestos de todos los ayuntamientos asturianos, salvo Oviedo (en el último momento el alcalde D. Wenceslao López decidió no delegar los impuestos municipales en el Ente). Lo mejor del asunto es que a fecha de hoy, mediados de noviembre de 2015, después de casi un año de formulada la pregunta, si se accede a la página del Ente (www.tributasenasturias.es/stpa/Servicios+Tributarios), en el apartado memorias, la última colgada es del año 2010. No se ha solucionado el error informático. Para ver el funcionamiento de otras administraciones hice la prueba con dos de las que más datos manejan, muchos más que nuestra Hacienda asturiana (y por ello, también requerirán un importante y complejo trabajo estadístico, como dice la Consejera) y tanto la Agencia Española de Administración Tributaria (más conocida como Hacienda) como la Tesorería General de la Seguridad Social (conocida popularmente como la Seguridad Social) tienen disponibles todas sus memorias hasta el año 2014 inclusive. Se puede deducir que en Asturias llevamos un retraso informático de 4 años (con lo que cambian los móviles y los ordenadores en apenas unos meses). Afortunadamente, esta imagen no coincide con el sector informático privado asturiano, uno de los más punteros y desarrollados de la región.
La culpa es soltera; este famoso dicho popular en este caso adquiere su sentido más amplio, ya que en todos estos casos la culpa es de la informática, no sabemos si software o hardware, pero la culpa es de ese ente abstracto. Pues resulta que en el reino astur puede pasar eso, y a nadie se le cae la cara de vergüenza. Dado que nadie aporta soluciones, yo me decanto por aportar alguna: cerrar las ventanas en el Principado, ya que Windows no funciona con tantas ventanas abiertas; otra opción es que el problema sea que el Java sea pirata (ojo, no la isla) sino el lenguaje de programación del que tantas veces nos acordamos (de él y de sus parientes); otra opción es que no hayan vaciado las papeleras en el Principado, y eso este ocupando gran parte de los archivos; tendrán que defragmentar las oficinas para mejorar el rendimientos de sus CPUs y no generar conflictos de IPs, y por último, la que todo informático que se precie aconseja y nunca falla, apagar y encender (apagar las luces y encender un pitín).
Volviendo al plano más serio del asunto, imagino la cara de incredulidad de los miles de licenciados en Informática que pueblan las oficinas del INEM en Asturias, preguntándose cómo pueden ocurrir estas cosas. Yo tengo una opinión, apoyada precisamente en la última memoria publicada por el Ente de Servicios Tributarios del año 2010; en la página 45 habla del personal del Ente; total 246, de los cuales sólo 115 son funcionarios (el 47%); el resto, es decir 131, son personal laboral.
Lo dicho, apagar y encender.
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