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Represalias largamente maquinadas

26 de Marzo del 2016 - José Enrique Centén Martín (Sieteiglesias)

Aparte del salvajismo religioso fundamentalista de una religión, parecido a como ocurrió en el siglo XI con las Cruzadas, ¿qué encierran en realidad los atentados actuales en suelo europeo?

La finalidad puede ser aún más retorcida por la mano negra que pudiera existir. El atentar contra la población civil no solamente es un castigo a los europeos, como competencia a los intereses económicos de unos; también lo es contra los miles de refugiados que huyen de la guerra en sus países, guerra que iniciaron las grandes potencias con la excusa de implantar su democracia, cuando en realidad era la implantación y control por las grandes compañías multinacionales sobre el petróleo o cualquier materia prima susceptible de pingües beneficios.

Estos atentados están dando paso a una creciente xenofobia cuya deriva podría llegar a una confrontación mundial, y nuevamente las beneficiarias serían las grandes empresas armamentísticas no asentadas en Europa, al focalizar el conflicto donde siempre se ha generado, en el continente euroasiático, repitiéndose el ciclo de reconstrucción donde nuevamente los grandes beneficiarios serán sobre todo los de un país y sus verdaderos gobernantes, las grandes corporaciones empresariales con la pléyade de servidores, que son los dirigentes de los estados europeos principalmente, al no querer parar el conflicto en su origen.

Desde el 11 de septiembre, los atentados, en su mayoría, se han centrado en Europa (Madrid, Londres, París, Bruselas), pero sobre todo en los países árabes, entre sunnitas, chiítas, drusos, alauitas. Se alude a ellos como diferencias religiosas, cuando en realidad encierra diversas alianzas con Israel, EE UU, Irán, Arabia Saudí. El origen podría situarse en 1948, con la creación del Estado de Israel para colocar a los miles de judíos pobres tras la II Guerra Mundial. Pobres que nadie quería en su país, igual a lo que ocurre con los miles de refugiados de hoy que huyen de las guerras provocadas por los EE UU, contando con Israel y su aliado camuflado Arabia Saudí, países donde sólo ocurren casos esporádicos de atentados fácilmente atajados, a diferencia de Europa y el resto de los países árabes. Atentados provocados, en un principio, por Al Qaeda, nacida y creada en Afganistán por los EE UU para combatir a los rusos, que se les adelantaron en la colonización. Aquella hydra se ha transformado en Isis, Estado Islámico (EI) o Daesh, tres denominaciones distintas para un mismo fenómeno creado por los EE UU para combatir a los dirigentes molestos de Irak, Siria, Libia, gozando de la protección o financiación encubierta de Israel y Arabia Saudita en muchos casos.

Pero quienes realmente controlan las grandes corporaciones son en su mayoría judíos de origen askenazi (http://www.vitrubio03.es/?p=1386), sionistas que son una ínfima minoría dentro de la religión judía, pero la más influyente, dado que por encima de la religión, para ellos está el dinero, xenófobos que maquinaron hacer pagar a los gentiles las persecuciones que desde milenios sufrieron los judíos siendo tan radicales o más que la hydra creada.

Radicalismo religioso basándose en el origen, donde Abraham, un pagano que con 75 años salió de Ur (Irak) hacia Egipto y a su paso por Canaán, según Génesis 12:7, Yahveh pronunció: "A tu posteridad daré esta tierra". Volvieron ya como judíos 350 años después, encabezados por Moisés, conviviendo con diversas tribus de la zona, entre ellos los filisteos (palestinos, los árabes no tienen la letra p), crearon Israel (el que lucha) en el año 1012 a. n. e., reino de sólo 84 años de duración, dividiéndose por los enfrentamientos de las doce tribus, iniciando su éxodo por el mundo entonces conocido, preservándose con la endogamia como forma de subsistir una comunidad religiosa, siendo esta endogamia su fortaleza y su memoria colectiva, porque, sean de donde sean, primero son judíos, y no olvidan, como nos recuerdan año tras años con el Holocausto del siglo XX. Aquella sinrazón nazi ahora es islamofobia y de incierto resultado a medio plazo. Incomprensible, cuando ellos, como descendientes de Abraham e hijos de Jacob, según el Libro, son hermanos de los ismaelitas (árabes), descendientes del otro hijo de Abraham, el primogénito Ismael. La locura viene de familia, por lo que se ve.

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