Ecorreflexión

11 de Julio del 2017 - José Luis López Tamargo (Oviedo)

Avanza la conciencia de una sola casa común, aunque la cuestión ecológica suele aparecer en los programas electorales de los grandes partidos sólo como motivo ornamental y anecdótico. Pero es más que relevante: nos estamos jugando la supervivencia como especie devastadora. Vistos en sus inicios como estrafalarios, los ecologistas son unos activistas imprescindibles que defienden bienes colectivos intangibles como son los espacios naturales y bosques, la protección de fauna y personas, la calidad del aire y de las aguas, la alimentación sana, el emprendimiento social y el respeto por la enriquecedora biodiversidad. Las virtudes de la voluntaria simplicidad, la querencia por “lo sencillo es hermoso”. Las distopías tenebrosas de las películas “Gattaca”, “Blade Runner” o “El Planeta de los Simios”, el escenario futurible de tener que expandinos fuera de la Tierra para sobrevivir debido a la esquilmación de los recursos naturales y la contaminación podrían ser inevitables. En España se dan tres mundos: el de las grandes urbes implacables estresantes, de ritmos trepidantes y masificación anuladora. El de las ciudades medianas, como lo fue la misma Atenas Clásica, con un gran encanto de proximidad, compatible con cultura abierta, oportunidades actuales y servicios de calidad. Y el mundo rural, de postal y postración, mitad abandono, mitad desarrollismo de “reserva india” turística de “pita de los huevos de oro”.

Cuando es huella sabia y actividad económica tradicional, patrimonio etnográfico ensalzable, comunidad vecinal y marco idóneo para la excursión en pos de solaz y esparcimiento. Es precisa la “alfabetización medioambiental”, meditar sobre la paz y el sufrimiento animal, saber apreciar el silencio y el diálogo, construir un sociedad que prime la interculturalidad y una participación informada. Ahora todos somos un poco “verdes” por mediáticas modas y tendencias “light”, pero la cuestión ecológica, sin ser una excusa para talibanismos, conlleva suma urgencia. Reduce. Recicla. Reutiliza. Se trata de nubes tóxicas y vertidos, efecto invernadero, gases.

Por una sociedad más cooperativa, inclusiva y natural, a escala de vidas con sentido de lo verdaderamente valioso. ¿Es el futuro sólo una película determinista de atmósferas letales y cíborgs? ¿Se impondrán las mascarillas para respirar, nuevas drogas y los seres mutantes?

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