Y llegó la nieve a Mieres
Cada vez estoy más convencido de que Mieres lleva años, muchos, abandonada a su suerte. Lo último ha sido la incapacidad de limpiar un poco de nieve caída el fin de semana del 15 al 17 de diciembre. Las rampas de acceso y salida del hospital eran pistas de patinaje y allí no apareció nadie para quitar la nieve. Más de un coche bajó la rampa dando contra otros allí aparcados, sin control posible ante la nieve caída. Ya estoy viendo a la gente bajando aquella rampa arrastrando el culo más que los pies.
Me imagino la impotencia de los que viven en los pueblos que rodean Mieres.
Ese fin de semana, el sábado para ser más exactos, fui a buscar a un familiar a la estación de tren con el coche porque los taxistas decidieron, ese día, quedarse en su casa y eso que todos llevan la plaquita que pone SP (Servicio Público). Al día siguiente escuché en una radio local la publicidad de los taxistas de Mieres, donde dicen que dan un servicio 24 horas al día los 365 días del año. Deberían añadir, si no nieva. Si yo pude ir con mi coche ¿porqué ellos no?
Para que la crítica sea constructiva, propongo a este sector que la próxima vez que nieve pongan algunos coches de guardia, con ruedas para nieve y den, de verdad, un servicio público.
El lunes día 11 vi a un par de cuadrillas del ayuntamiento picando el hielo en los accesos a los pasos de peatones. Era patético ver como se afanaban en picar un hielo que se resistía a salir de entre los tacos de las baldosas. Mucho trabajo y esfuerzo, dicho sea de paso, en balde, que se podían haber ahorrado si les hubieran mandado quitar la nieve a tiempo. Seguro que si fuese el alcalde quien picara el hielo, la próxima vez que nevara, se tomarían medidas a tiempo.
Frente al ambulatorio, siendo ya medio día, cruzar el paso de peatones suponía el riesgo de romper alguna parte del cuerpo. La nieve estuvo en las calles hasta que se deshizo por si sola. Ni sal, ni una máquina limpiando.
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