Los auténticos perdedores en Cataluña
Recuerdo (1991) la huelga salvaje en la hoy extinta Hullera Vasco Leonesa (HVL). Los huelguistas, azuzados por los sindicatos, se jactaban diciendo que la empresa no tendría otro remedio que ceder. Obviamente, no fue el caso, y los obreros, después de cuatro meses privados de salarios, terminaron por tener enfrentamientos con familiares y amigos, y renunciar a la huelga.
En el caso catalán, la HVL sería el gobierno de España, los sindicatos serían el Govern de Cataluña, y los mineros serían el pueblo catalán. Cuando la gente de la calle tenga la percepción de que el dinero, su dinero, se va por las alcantarillas, el cabreo será tal que escupirán al que se declare independentista. Fin de la crisis. A la que podríamos añadir el epílogo de fuentes de la UGT, al asumir el fin de la huelga a la que me refiero: “Se ha perdido esta primera batalla económica, pero no la guerra”. Vale. Alpiste para los pajarillos.
Yo no tengo la percepción de que Cataluña o España pierdan nada con este conflicto, aunque así sea. Las gentes del dinero, fondos y similares, saben cómo manejar este tipo de situaciones para lograr importantes descuentos en sus inversiones. Los que cobran de la Administración (también los diputados que han generado este embrollo), seguirán cobrando ad eternum, El que pierde claramente es el españolito-catalán de a pie, que verá cómo se le esfuman los ahorros e incluso (de alargarse en el tiempo esta sinrazón) el trabajo. Los pensionistas, los autónomos y los trabajadores dependientes serán los paganini de la orgía independentista. Al tiempo. Los romanticismos ni nos dan de comer, ni nos garantizan una Arcadia feliz.
A pesar de lo que antecede, ¿asistiremos a una sesión de trile, al que por cierto son muy aficionados en Cataluña, y por extensión en toda la costa mediterránea? Sí, hombre. Ese jueguecito para el que sólo se necesita una caja de cartón, una pelotita, tres cubiletes, un tipo de manos rápidas, un par de sujetos que finjan jugar y un incauto apostador al que sacarle el dinero. Es una estafa, pero aquí sale gratis.
¿Puede salirle gratis al bloque independentista pasarse por el arco de sus caprichos en el parlamento catalán, el reglamento de la Cámara, el dictamen de sus letrados, el Estatuto de Cataluña, la Constitución española y el desafecto generado en la propia Cataluña?. Mas y Puigdemont han vuelto a engañar miserablemente a los ingenuos ciudadanos que votaron el 9-N, y que acudieron de nuevo a votar el 1-O.
Una gran mayoría de españoles estamos expectantes ante las determinaciones que se van a tener que tomar, y que afectan sobremanera a Puigdemont, Junqueras, Forcadell, Trapero, Sánchez, Cuixart y los 700 alcaldes. Los jueces ya se han pronunciado con claridad: la ley sigue su curso. ¿Y los políticos?
En la resolución final no debe haber ni componendas, ni trile, ni estafa porque perderían España y la democracia. Perderíamos todos.
Las guerras contra el Estado de derecho, si no hay dirigentes traidores, no se ganan. El tiempo dirá si Rajoy es un genio (primer tiempo) o un traidor (final del partido). Estaremos atentos.
Rufino Costales Llamas, Oviedo
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