Ruta del Oso, una trampa mortal
En los días en que el actual delegado del Gobierno era alcalde de Oviedo se establecieron tres rutas, la de la Salamandra, en Las Caldas; la del Buitre, en Siones, y la del Oso, en Trubia.
Entonces desaprovecharon la ocasión de diseñar una ruta que siguiese el antiquísimo camino entre Siones y Trubia, pasando por Barguero y Perlín, lo que permitiría recorrer la zona castreña de Trubia, una de las principales de la Asturias prerromana, con los castros de Las Cuestas, Perlavia y Perlín.
Pues bien, la Ruta del Oso, que transcurre entre San Andrés de Trubia, Perlavia, Carandón, Las Cuestas de Abajo, El Sierro y Trubia, es una trampa mortal, tanto para los que la realizan en bicicleta de montaña como los que la hacen a pie, debido a los obstáculos que hay en su recorrido.
Efectivamente, el listo que diseñó la ruta, para evitar el trabajo de desbrozar una parte del camino, unos cincuenta metros –fíjate si estaba cansado–, en la zona de El Refuxal, entre Las Cuestas de Abajo y El Sierro, no se le ocurrió mejor idea que sacar el trazado por la carretera, en Las Cuestas, en una zona de alta peligrosidad. De este modo, tanto los que realizan la ruta a pie como en bicicleta se encuentran con las siguientes trampas mortales:
Primero: Quien realice la ruta en bicicleta de montaña, bajando de Perlavia a Carandón, se da de bruces contra dos portillas que cierran el paso del camino público, por lo que saldría despedido quedándose allí.
Segundo: Los que opten por hacer la ruta a pie, una vez superen la fuente del Refuxal, ubicada en Las Cuestas de Abajo, una de las contadas que hay en todo el recorrido, se encuentran con el camino público cerrado con alambre de espino, por lo que tienen dos opciones, o rodear el tramo de camino cerrado, unos cincuenta metros, saltando por los prados colindantes, o dar la vuelta y salir a la carretera, que es lo que trazó quien diseñó la ruta, en una zona sin acera, ni arcén, entre viviendas, sin ninguna visibilidad al estar entre curvas, y donde los coches, motos y bicicletas bajan como cazas, por lo que si la ruta la realiza un grupo, que como desconocedores del peligro no irán en fila india, estarían apelotonados ocupando un carril, por lo que los arrollaría un vehículo.
Ante esta situación, cabe hacerse las siguientes preguntas: ¿Quién se hará cargo de la indemnización a los accidentados? ¿Quién trazó la ruta? ¿El alcalde de entonces? ¿El concejal responsable de aquella Corporación? ¿Los alcaldes y miembros de las corporaciones que le sucedieron? ¿Quién es el responsable del Ayuntamiento que ha permitido la privatización de un camino público, al cerrarlo como si de una propiedad privada se tratase? ¿Acaso no tienen personal de Parques y Jardines que los mantengan acondicionados?
Todo esto demuestra lo que trabajan los políticos del Ayuntamiento de Oviedo, los cuales perciben unos sueldos escandalosos por su actividad. ¿Dónde están cuando no se encuentran en horario de trabajo en el Ayuntamiento? Recorriendo el concejo para ver las anomalías seguro que no, pues de otro modo hace años que habrían solucionado el problema, sin esperar a que ocurra una desgracia.
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