Proteger la vida de nuestros animales
Hace algún tiempo escribí otra carta a esta sección referente a la desaparición de un perro llamado “Panchi” y luego confirmé que mis sospechas de que lo habían matado eran ciertas, pues apareció tirado en el río.
En los tiempos de controversia que vivimos y cuando vemos las noticias de los telediarios, nos dan ganas de llorar, pero no podemos hacer nada, la vida ahora es así y hay que aceptar esta sociedad en la que vivimos.
Una parte importante de la sociedad también son los animales. Ellos no hablan ni se pueden defender, es a quienes los queremos a los que nos corresponde esto.
Cuando escribo esta carta todavía tengo la pena de haber sufrido el envenenamiento de mi perro “Ron” con raticida. La persona que lo hizo se metió en mi propiedad privada y echó el veneno al perro, ocasionándole una muerte tan horrible que hasta el veterinario que lo asistió dijo que no había derecho a esto. Esa persona quería hacerme daño a mí y lo consiguió llevándose al perro, que no molestaba a nadie. Sé quién lo hizo, pero no lo puedo demostrar, por lo tanto la muerte de mi perro va a quedar impune.
Doy gracias al Gobierno del Principado, que ha sacado una ley para proteger a los animales que creo que va a servir de mucho. Igual que el Gobierno de España, que también la aprobó. Felicito a Juan Vega, vecino de Proacina y amigo mío, por la labor que está haciendo en la perrera de Oviedo promoviendo las adopciones.
Los animales no son juguetes, nos dan su cariño y compañía y nos alegran la vida. A veces es mejor amigo un perrito o un gato que alguna persona, pues sabes que ellos no te fallan y te dan todo.
También aprovecho para hacer alusión al envenenamiento de mis nueve gatos y en especial a la que tenía en casa que salía y entraba, mi querida “Gafi”. Hermosa gata que también fue envenenada.
Todo esto me parece aberrante y triste, no sólo que les hagan esto a los animales, sino el daño que causan a sus dueños, pero sé que todo esto a partir de ahora va a cambiar gracias a la nueva ley.
Hago también desde aquí un recuerdo a la señora Aida Borge, fallecida recientemente, vecina de Proaza, que fue una gran defensora de los animales. Que descanse en paz, pues ya está con sus ángeles y sus animales.
Gracias por darme la oportunidad de publicar mi carta y por lo menos al escribir esto voy echando fuera la pena por mi querido “Ron”.
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