Agradecimiento al trabajo bien hecho, Centro Médico de Asturias
Desde hace seis años mis padres (Luis y Consuelo) han sido visitantes asiduos, y yo con ellos, de la segunda planta del Centro Médico de Asturias. Mi padre falleció a finales del mes pasado y en su nombre y en el de toda la familia quiero manifestar nuestro sincero agradecimiento por el trato recibido en el largo proceso de su enfermedad.
En los numerosos ingresos e intervenciones han sido muchas las personas que han participado y de todos los perfiles profesionales, son muchas las caras y muchos los nombres. Podré olvidar el nombre, pero nunca el trabajo bien hecho ni la acogida y calidez de gestos que ayudan al enfermo y a la familia.
De forma muy especial quiero agradecer el trabajo del doctor Jesús González y las doctoras Carmen Villar y Aurora Junco, que han sido los que han intervenido de forma más continua con mis padres y últimamente (casi dos años) con mi padre. Para mi padre lo que decía don Jesús (así lo llamaba él) tenía un gran valor, y lo tenía desde que operó a mi madre con el doctor Miguel Hernández. Mi madre sigue estando con nosotros, a pesar de las previsiones de otros médicos y gracias a estos doctores.
Hay otras situaciones que no se pueden revertir, sólo se puede acompañar y técnica y humanamente facilitar un proceso irreversible. En este proceso me he sentido acompañada y apoyada y sé que eso es muy difícil de conseguir y tiene mucho mérito. He/hemos hecho preguntas que no tenían respuesta o que siempre era la misma, en numerosas ocasiones y se nos ha respondido con profesionalidad y tacto, lo que ayuda a encajar lo inevitable y te hace consciente de la realidad con menos dolor.
Han sido tantos ingresos que para quitar hierro yo decía a mis amigos que “estábamos otra vez de hotel”... Cuando llegábamos a la segunda planta ya en el mostrador a mi padre lo recibían por el nombre y de forma muy cariñosa. Eso no se olvida y se agradece para siempre.
Revisando algunos papeles he encontrado escritos por mi padre los nombres de muchos profesionales de los distintos perfiles que quería recordar, él intentaba acordarse de los nombres de todas/os y para todas/os tenía palabras cariñosas.
Mi padre quería vivir, le ha costado marcharse. Hasta el último momento tuvo una fe inquebrantable en sus posibilidades y luchó por poder disfrutar de la vida y seguir aprendiendo.
Muchas gracias a todos.
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