¿Elecciones? ¡Ni de broma!
Algo no necesita España ahora, es paralizar las instituciones. Recuérdese que ya llevamos un retraso producto de quienes quieren a toda costa lograr una mayoría heterogenia, que salve a un político que ha agotado su crédito como tal, cual es el caso de Pedro Sánchez.
Su obsesiva pretensión de alcanzar el gobierno, con la única finalidad de recuperar todo el prestigio político perdido dentro del PSOE, no es en ningún caso, producto de un "amor patrio", ni mucho menos, de terminar con los casos de corrupción.
Sería una broma de mal gusto, ir a unas elecciones generales y más, con la actual ley electoral. Si como dicen la Constitución hay que reformarla, la ley electoral es el primer paso obligado para formar unas cortes estables, que a su vez realicen las modificaciones pertinentes en nuestra Carta magna. Algo; que no sería posible con un mínimo de coherencia, la posibilidad a tal reforma, si se convocaran ahora unos nuevos comicios, que harían del Parlamento un gallinero.
En primer lugar, hay que estabilizar; tanto económicamente, como socialmente, la situación financiera de España. Resolver el problema del Parlamento catalán, y no perder más prestigio en los foros internacionales. Después y solo después de que se hayan "calmado las aguas", se empiecen a ejecutar los presupuestos, y se reforme la ley electoral, se podría hablar "en serio" de unas elecciones generales.
Hay que cambiar la forma de representación parlamentaria, con la finalidad de que gobierne el programa que ha tenido el mayor apoyo de los ciudadanos. Las negociaciones, pactos, o acuerdos que sean post-electorales, no pueden ser moneda de cambio, para acuerdos, que alteren la voluntad popular. Pues la primera obligación democrática de cualquier estado que se precie de ello, es ajustarse lo más estrictamente posible, al programa que haya obtenido la mayoría de los votos. Y fue precisamente un político de la izquierda, Julio Anguina, quien siempre ante cualquier acuerdo, exigía "programa, programa y programa"; al menos en esto estoy totalmente de acuerdo.
Unas elecciones ahora, o una moción de censura sin apoyos suficientes, y sin un programa refrendado por los españoles, será muy legal, pero es a todas luces moralmente inaceptable. Pues además de alterar la voluntad popular, democráticamente expresada en las urnas, estaríamos gobernados, no por quien gano las elecciones, si no por quien las perdieron. Se aprobarían leyes o decretos, al margen del programa al que la mayoría ha dado su respaldo; y se aplicaría un otro u otros, de las minorías. Sería volver a "romper las urnas", para ganar en el hemiciclo, lo que las urnas les niegan,
Dejemos a la gente en paz. Unámonos en buscar una solución para quienes siendo españoles, se sienten catalanes, y así lo han expresado democráticamente, y no echemos más leña al fuego, que este ya está alcanzando unas magnitudes muy muy peligrosas para la convivencia en paz y en libertad.
No todos podemos, exiliarnos fuera de España.....Y ya estamos hartos, de que enciendan el fuego, y después los "bomberos lo abandonen hasta que se extinga solo".
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