A LOS 45, ESTUDIANDO EN EL IES JUAN ESCULTOR ESCULTOR VILLANUEVA
En la pequeña ciudad de Escultor hoy era un día especial para la disidente Juana Salvador Gaviota.
Movida por el impulso irresistible de curiosear, decidió participar en la línea de salida laboral, ignorando las premisas relativas al tiempo, según las cuales, llegaba tarde para algunos y otros la encuadraban dentro del grupo de "curritos exiliados por la crisis, que retornan a las aulas".
Toda clase de tribus urbanas que habitaban la singular ciudad de invierno, se fueron acoplando a la comunidad a finales de septiembre. A su llegada, eran asignados en una planta y un aula determinada. Luego presentados a las autoridades que dirigían la comunidad.
Juana, percibió un entorno minimalista, de plástico y metal, reducido al básico esencial. ¿Dónde estaban las viejas mesas de madera grabadas con corazones atravesados con flechas, inscritas de rótulos y emblemas? ¿Y el paragüero con los enormes mapas del mundo enrollados, esperando ser lucidos en la clase de historia? Ni siquiera una sola pizarra de tiza, espacio de sabiduría negra o verde, llena de conocimientos y dibujos desordenados.
Era obvio, en los primeros días, apreciar en las caritas de los niños el asombro, la incredulidad y la repugnancia que sentían por compartir el aula con una vieja gaviota el resto del año. La circunstancia que les posibilitaba para el desarrollo hacia la individualidad y autodeterminación estaba siendo invadida por la presencia continua de una figura materna postrada en el primer pupitre.
En el primer trimestre, la exposición argumentativa de Juana, en las respuestas de los exámenes le fue reprimida al mínimo, siendo objeto de burla incluso, por alguna autoridad. Los valores numéricos ahogaban sus palabras. Esas, que, resultan irrelevantes a quien no las estima porque no las entiende.
La burla se hizo espina, y la espina, a su pesar, con el tiempo salió.
Sintió tristeza en aquel lugar, y decidió como plan alternativo para sobrevivir, abrir los portales de la imaginación y vivir su estancia en el centro, como la joven Ofelia en su Laberinto del Fauno.
Habitaba el Laberinto, un tirano. Personaje o figura que suele observarse en todo tipo de contextos y resulta nefasta para cualquier organización o sociedad.
Ranavalona I, analfabeta, pero con una gran inteligencia natural, ve fantasmas por todos los sitios, ve enemigos constantemente que la quieren destronar. Se interesa por asuntos triviales, y de forma arbitraria e injusta echa por tierra la reputación de los demás.
Pretende por vasallo a Don Alonso Quijano que pese a sus alucinaciones tiene momentos de gran lucidez mental. Éste, haciendo uso de su gran elocuencia, pronto se da cuenta que una forma de manipular a la reina ególatra, es adulándola y sugiriéndole ideas como si fueran sus propios pensamientos.
Se enfrenta al gigante, sabiendo que es molino de viento.
No corrió la misma suerte, Charlie Brown, que con su particular y agudo acervo, aplastaba sobresaliente la tiranía real, lo que provocó la ira de Ranavalona. Fue entonces, hasta el fin de los tiempos ultrajado y torturado con todo tipo de filípicos agravios.
Charlie, nunca más quiso salir de su viñeta.
En invierno, la ciudad de Escultor es a los chicos, como las hojas y los tallos a las crisálidas. Las paredes del Laberinto, estaban repletas de pequeñas cápsulas en estado de pupa. Juana Salvador sobrevivió a las tempestades estacionales procurando encerar bien su plumaje, y deseando ansiosa la llegada de las mariposas.
Mientras espera, se divertía muchísimo, observando la superlativa inteligencia emocional de la progre Mafalda a su paso por el aula.
Siempre coqueta con su lacito.
Así el lacito espejo del genio.
Lacito oscuro, día mediocre. Lacito estampado: osmio, iridio, paladio, rodio, platino y rutenio. Los tres primeros al debe, y el resto al haber.
Gandalf, uno de los espíritus enviados a la Tierra media, nos visitaba con asidua frecuencia. El mago, parecía ser el único que lograba despertar a las pequeñas larvas de su metamorfosis. Nos implicó de tal manera en su proyecto por llegar a Rivelder, que formamos la comunidad del anillo y aprendimos el lenguaje de los elfos del norte.
Así se fue el segundo trimestre.
Al comienzo de la era del Sol, fuimos trasladados al área simulada, regentada por cuatro Sabios mentores que dirigirían nuestro aprendizaje durante la estancia en aquel lugar. Todo fluye en un universo paralelo al nuestro, de costumbres atávicas, pero, análogo a las actividades que veníamos llevando a cabo.
Como si de un juego sensual se tratara, poco a poco los chicos, fueron exponiendo sus piercing, sus tatuajes, su música, con cuyo lenguaje de identidad social, creían manifestar valores opuestos a los de Juana, y ésta, indiferente, sentó las bases para participar de la metamorfosis grupal hasta que llegó, por si misma y en el tiempo, el paso de viejos y chicos a compañeros.
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