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Médicos, palabra de honor

3 de Junio del 2018 - Isabel González Fernández-Argüelles (Avilés)

Muy señores míos, excelentísimo señor consejero de Sanidad y asesores médicos:

Me dirijo a ustedes con el debido respeto por este medio ya que no dispongo en estos momentos de luz y taquígrafos para comunicar y/o informar a las personas que ustedes llaman usuarios o ciudadanos. Yo tengo el honor de llamarles “nuestros pacientes” y merecen conocer “la otra versión”.

Una doctora de nombre Yolanda, nada sospechosa de hacer campaña antisocialista, nos ha dado voz a los médicos del SAC en un vídeo que circula en prensa y redes sociales, y que refleja de la forma más gráfica y concisa cómo nos sentimos profesional y personalmente. Su juventud no resta valor a su amplia experiencia y gran profesionalidad, ni a su reconocida vocación como médica de urgencias en la comarca de los Oscos. Pero esta servidora nacida en el 59 que hoy les habla y que tiene el honor de haber compartido los estudios de Medicina en la promoción de 1977-1983 de la Facultad de Oviedo con la madre de dicha doctora, va a extenderse un poco más si LNE lo permite.

Punto primero. Se cumplió ya sobradamente el axioma del recordado catedrático de Anatomía el doctor don Antonio Pérez-Casas, decano fundador de la Facultad de Oviedo, que en su clase inaugural en el Aula Magna nos dijo el primer día de carrera: “Señores, están asistiendo ustedes a la caída de la medicina”. Y era verdad. La medicina que ejercía los 365 días del año las 24 horas mi abuelo médico en el concejo de Tineo, el doctor Celestino González Soto-Jove; la que mamé en aquellos veranos respirando los libros de su despacho que me hicieron enamorarme de un tal don Gregorio Marañón y engullir un gran atlas alemán de tapas azules de nombre W. Frieboes. Esa medicina del Juramento Hipocrático que ustedes los médicos mutados a políticos en una metamorfosis imparable pretenden destruir traicionando a los profesionales que formamos parte de la escala más elemental.

Segundo. “El peor enemigo de un médico es otro médico”. Porque ustedes omiten descaradamente la parte del Juramento Hipocrático que habla de la obligación de respetar a sus compañeros de profesión. Recientemente, con un simple examen han traicionado a un colectivo al que me honra pertenecer y al que han mentido descaradamente. Éramos unos cien facultativos que durante más de 12 años entregamos nuestro tiempo y el de nuestras familias a nuestras respectivas jefaturas en el Servicio de Atención Continuada con la expectativa de que algún día se dignificasen nuestros puestos de trabajo (léase mi carta en esta sección de LNE de fecha 11 de mayo de 2017 titulada “La vida de una médica del Servicio de Atención Continuada”). Y usted en persona, ilustrísimo señor consejero de Sanidad, nos dijo hace meses en Sotrondio a plena luz del día, estrechando la mano de media docena de nosotros, que nos prometía una solución pactada con nuestros sindicatos, para luego traicionarnos con alevosía y nocturnidad. Yo pensaba que un paisano asturiano, cuando estrechaba una mano, daba su palabra de honor. Y, por si fuera poco, a algunos de nuestros representantes en las organizaciones sindicales les aseguraron ustedes en eso que se llenan la boca en llamar “mesa sectorial”, que nuestras plazas se convocarían para examinarnos como los enfermeros del SAC en el 2019, con un tiempo razonable para preparar una oposición.

Tercero. A mi admirada doctora Yolanda, la del vídeo, ustedes no van a cortarle las alas en las ídem de Asturias. Y gracias a ella a todos nosotros tampoco. Porque, aunque nosotros no disponemos de gabinetes jurídicos gratuitos y los diversos sindicatos que nos apoyan se ven traicionados por ustedes después de decenas de reuniones infértiles, somos gente valiente, luchadores, trabajadores de palabra y de honor: somos médicos.

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