Es el momento, Rajoy
Con la venia, D. Mariano. Si Ud. hubiera leído alguno de mis escritos anteriores en LA NUEVA ESPAÑA, habría comprobado que en lo que al conflicto catalán se refiere casi siempre le he defendido. Mucho al principio (octubre), y un poco menos cada vez, hasta llegar a este día, donde tengo la carótida a punto de explosionar de vergüenza e irritación (detenido Zaplana por presunto blanqueo, malversación y prevaricación).
Se lo he pedido en otra ocasión, y voy a reincidir.
Ya no es cuestión de dinero, ni de prestigio político (en franco declive). Eso ya lo tiene, después de toda una vida en política. Se trata de preservar el honor, de disfrutar de su querido Sanxenxo en paz, con su familia, el reconocimiento de sus paisanos y con la conciencia tranquila de haber dado todo por su país.
Ud. ya tiene 63 años, y ha hecho todo lo que tenía que hacer en el mundo de la política. Inmólese por el interés de todos, Sr. Rajoy, y deje paso a otros, y sobre todo, en contra de palmeros y aduladores, tome las decisiones definitivas que beneficien a todos los ciudadanos, compatriotas suyos.
Un golpe de timón en la dirección correcta le puede llevar a la gloria histórica, después de haber caído tan bajo. Un buen sabor de boca con el dulce final hará que olvidemos el menú intragable que nos ha hecho tragar en estos años de confusión e infortunio. Defienda a su país de injerencias externas y desafíos internos. Olvide intereses partidistas de unos y otros, y eche el resto defendiendo a los suyos, a los nuestros, a España.
Ud., con su inmovilismo, ha posibilitado que la calle perciba a Rivera como salvador; a Iglesias como un gañán; a Llarena, Policía y Guardia Civil, como héroes, mientras que el sentir general es que el Sr. Rajoy, su gobierno, y por extensión, el PP, son unos trincones, cobardes y miserables que han permitido por dejación de funciones, omisión de vigilancia, o por connivencia o incluso complicidad, que cada día que pasa haya menos certezas, menos esperanza, menos ilusión y menos futuro para todos. Sólo los ricos se multiplican. ¿Está ciego, Sr. Rajoy?
Dos hitos marcarán su paso a la historia: 1) Oponerse y evitar el rescate de nuestro país, y 2) ser el único presidente de España que aplicó el Código Penal a esta cuadrilla de independentistas, porque tanto Suárez como González o Aznar, claudicaron. Y de aquellos polvos vienen estos engendros.
Hace tan sólo unas fechas le recordaba que en el proceso catalán faltaba por poner el epitafio, y eso era cosa suya, y resulta que lo que debía ser la tumba del independentismo, Ud. lo ha convertido en un picnic gratis total, donde los independentistas se parten la caja, ante tanto despropósito. Este país no se merece tanta desgracia, señor.
Créame que lo siento, D. Mariano, pero a fuer de ser justos, urge por decencia y salud democrática que se vaya Ud., y deje paso a otros (tampoco es fácil, viendo el panorama) que regeneren la vida pública y pongan freno a esta deriva incontrolada. Si se resiste, la mierda nos llegará al cuello, y entonces sólo nos quedará rezar para que no haya olas.
¡Impagable y tierno imaginarle con una pancarta en las manifestaciones de pensionistas!
Me despido con unos interesantes y apropiados versos del gerundense Salvador Espriu:
“A veces es necesario y forzoso
que un hombre muera por un pueblo,
pero jamás ha de morir todo un pueblo
por un hombre solo:
recuerda siempre esto, Sepharad.
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