Irlanda se hace abortista
In Dublin fair city where the girls are so pretty... Los que amamos a Irlanda hoy estamos de funeral pensando en los miles de infantes no nacidos trucidados en el vientre materno. La guadaña de la muerte sube en la carretilla de la dulce pescadera de pelo rojizo y ojizarca a la que amamos y cantamos en nuestra juventud. Eire se ha hecho abortista unciéndose al carro de heno de los que niegan la vida en esta Europa crucifixa en el palo, a la que le han subido toda esa gentuza jarca infernal de los que promulgan los derechos humanos y niegan el derecho a nacer. Las aguas del Liffley, el río de Dublín, el río más literario del mundo, bajan turbias, tintas en sangre de los cadáveres del gran infanticidio. Es el río de Joyce, de Swift, de Erskine, de Bernard Shaw, de Keats. Cantábamos dulces baladas en las barras de Main Street al son del banjo y empapados de Guiness. Mientras, Molly Mallone empujaba la carretilla, cargada la cesta de berberechos y mejillones. La pescaderita murió joven el año del hambre cuando se arruinó la cosecha de patatas. Durante mis años ingleses viajaba con frecuencia a la Irlanda mítica a ver las cruces de San Patricio y me encontré pecios de la Invencible. En County Cork hallé un pueblo de gente de estirpe ibérica que se ufanaba de ser descendiente de un galeón de la Armada que se hundió durante una galerna. Gran parte de la tripulación era asturiana y había zarpado desde Laredo. Los supervivientes del naufragio casaron con mozas de allí.
Irlanda es eufónica y torrencial como la música del violín. El gaélico materno que hablaban en la vieja Erín los celtas fortaleció al inglés y es un venero de poesía que recorre por las venas de la literatura inglesa. Nunca entendí el conflicto del Norte, pero estuve en un mitin en el cual hablara De Valera por última vez. Fue en la primavera de 1973. Creo que a partir de hoy Irlanda ha dejado de ser católica.
Ésa es una mala noticia, Paddy.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

