El arbolado urbano en Siero
Pena de comprobar la escasa contribución de nuestro Ayuntamiento para mitigar el famoso efecto invernadero. Vemos como los ecologistas se cansan de insistir hasta la saciedad en que no basta con reponer simplemente los árboles talados de nuestros parques, jardines y bulevares por presunta enfermedad, sino que hay que ir más allá, con medidas entre las que están el aumentar la masa arbórea, el número de árboles, porque el arbolado urbano nos aporta sombra a los habitantes y visitantes de la ciudad y disminuye las emisiones de CO2 y otras fuentes contaminantes y nos genera habitabilidad. Es por ello, que el ciudadano nunca debe permanecer impasible ante una tala indiscriminada de árboles en su ciudad, ya que además de afectar seriamente a su calidad de vida, el arbolado supone una inversión que siempre nos da beneficios que serían muy difíciles de alcanzar por otras medidas.
Se dice que la cultura de un pueblo se valora por el amor a sus árboles, es esta una afirmación que compromete seriamente nuestra dignidad como pueblo, es tremendamente gráfico ver como nunca se tolera un crecimiento normal a los árboles cercanos a nuestra población, siempre acaba por sobrevenir una salvaje poda que lo minimiza, o lo hace desaparecer para siempre, siendo sustituidos, no siempre, por otros que correrán la misma suerte cuando alcancen unos centímetros de grosor y altura, como lo que les quiero comentar aquí, de que unos pocos justos decidieron tirar 24 árboles del parque Alfonso X el Sabio de la Pola. Pena de comprobar, como digo al comienzo de este escrito, la escasa contribución a mitigar el famoso efecto invernadero, por parte de nuestros gobernantes, la polución en nuestras ciudades, es consecuencia de nuestro comportamiento, es decir de externalidades negativas que pueden endosarnos adoptando sus decisiones. En la calle Florencio Rodríguez, el área de Parques y Jardines, se llevó por delante o por detrás, 24 árboles del parque, 24 arces y solo se replantaron 15. Sí han leído bien, tan sólo 15, lo que es obvio que no sigue habiendo la misma vegetación ni tampoco la misma sombra, las protestas parecen razonables, no se reponen los árboles y pese a la evolución de la sociedad, el arbolado sigue siendo necesario.
Provoca tristeza pasear por el parque Alfonso X el Sabio de la Pola, la nueva variedad de arces recién plantados en el parque, como los chopos de Dachau, en la explanada del campo los nazis plantaron altos chopos que flanqueaban los barracones, eligieron el chopo porque su copa es tan delgada que no da sombra, así los prisioneros no podían refugiarse del sol cegador y el calor sedante. ¿Estamos locos o qué? Siguen allí los cedros y parecen saludables porque no pueden contar lo que han visto.
Benigno Martínez-Fuego
Marcenado (Siero)
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