Lombrices ciudadanas
Si los españoles, por medio de las herramientas institucionales disponibles, no somos capaces de sacar al partido de los ladrones del Gobierno es que no merecemos otra cosa. Y deberemos aceptar que somos un pueblo bárbaro y atrasado, inculto, sumiso a merced de cualquier charlatán de feria que nos pongan por delante.
Pero, además, deberíamos ir empezando a asumir la responsabilidad en todo ello. No vale decir yo les sostengo pero no comparto mi cuota de responsabilidad. De eso nada; la democracia no es perfecta, ni mucho menos, pero otorga derechos en la misma medida que responsabilidades. Esta golfería institucional, hazmerreír de las sociedades desarrolladas del entorno, nos sitúa indubitablemente al sur de los Pirineos, justo donde comienza África. Como algunos sospechábamos.
Cito a José Ingenieros, filósofo, pensador y otras cosas de principios del XX: Quien renuncia a ser águila y se conforma con ser lombriz renuncia al derecho a quejarse cuando le pisan.
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