Real Oviedo, fracaso previsto
El Real Oviedo durante toda la temporada fue un cumulo de despropósitos, solo alimentado por sentimentalismos forofos e irresponsables al frente de la entidad. La pachorra al servicio de la mediocridad.
Uno puede sentir unos colores determinados, pero nuestra frustración actual es el resultado de no interpretar cada partido con la serenidad suficiente sin jugar a enfermizo seguidor conformándose con ganar sin merecerlo, empatar con suerte y perder a veces percibiendo que se pudo hacer más. Se ganaron partidos con toda justicia, pero la sensación dejada era un equipo sin sistema definido de juego. Con presión, garra y afición se sacan muchos puntos, pero dejan mal sabor de boca siempre, creo que esa fue la sensación percibida. Un equipo, se ve, se aprecia, cuando está bien dirigido. Además de estrategias, entrega y garra, los espectadores deben disfrutar cuando están en posesión de balón, apreciar calidad y compenetración. También sentir que están coordinados tácticamente para presionar, defender y robar el balón al contrario sin verlos perdidos por el campo, como ocurría con éste Real Oviedo, siempre apelando a la épica, suerte y apoyo incondicional de sus seguidores. Todo relacionado con factores ajenos a sus posibilidades. Así no se puede competir, es pedir peras al almo. Por mucho que alguno defienda a Anquela (buen señor) es el máximo culpable.
Siempre apelé a un cambio de director de orquesta, interpretando que si desentonaba cómo conjunto, solo el entrenador es quien puede acoplar instrumentos e instrumentistas. Nadie lo percibió así, así estamos. ¿Podemos clasificarnos todavía a pesar de este desastre? ¡Sí! Carambolas, pero en esta categoría están a la orden del día.
Lo que no se hizo durante toda la temporada difícilmente en una liguilla se saldará con resultados positivos si llegara el caso. Algunos, incluido el entrenador saben que no seguirán en el equipo y eso hace aún peor la esperanza de lograr lo que parece una utopía.
Algún amigo me afeó el que alabara el juego del Sporting, nada que ver entre uno y otro. El Sporting subirá o no, pero todos presentimos que puede lograrlo. Nada me alegraría más que el Real Oviedo ascendiera aunque fuera sin merecerlo, esta afición y la ciudad lo merecen. Pero cómo deportista comprometido con dichos valores, sé reconocer los méritos de los demás y asumir los despropósitos propios sin prejuicio alguno.
Si te propones estar entre los mejores, solo lo lograrás disponiendo de un técnico que mamó la alta competición (claro que hay exenciones: Carrasco y Hierro grandes jugadores y malos entrenadores y por otro lado los Mouriño y los Arrigo Sacchi que sin brillar con el balón en los pies, como entrenadores lo bordaron). Pero son exenciones y no podemos arriesgarnos con ellas cómo hace constantemente el Real Oviedo en los últimos tiempos. Solo un entrenador contrastado puede confeccionar un plantel para alcanzar los mejores retos.
A este bello deporte le faltan buenos profesionales y le sobran aficionadillos dirigiendo, gestionando y manipulando. Todos somos entendidos de futbol, todos pretendemos ser entrenadores, directores técnicos o presidentes constantemente. Lo vemos, existen innumerables equipos dirigidos por gente inapropiada, que sin tener pajolera idea de deporte en general, se autoproclaman dirigentes o entrenadores rodeándose de personal que no mejora el ambiente y lo pagan esos equipos condenados a vagar por categorías inferiores toda la vida. Si eso ocurre a equipos de más empaque cómo el Real Oviedo (algo que ocurrió estos años) la posibilidad de verlo entre la élite es proporcional a la capacidad de sus dirigentes. ¡Suerte: Real Oviedo y Sporting de Gijón!
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