No podemos abandonar las calles
Yo creo que los pensionistas hemos contribuido también a echar a M. Rajoy del Gobierno, lo mismo que las mujeres con la gran movilización del 8-M y la ciudadanía en general apoyando las manifestaciones en las calles, pidiendo un Gobierno limpio y digno para una democracia que se ha convertido en una vergüenza europea. Allí se dimite por cosas que aquí las calificaba el PP de asuntos particulares.
Pero no debemos guardar las banderas ni las pancartas. Nuestras reivindicaciones siguen pendientes: derogar la reforma laboral que produce precariedad en la clase trabajadora, la reforma de las pensiones que condena a la miseria principalmente a las mujeres y no garantiza el sistema público en el futuro, la violencia de género que es un suceso dramático sin atajar, además de los recortes en educación, sanidad y dependencia.
El alivio que ha supuesto quitar al PP del Gobierno tiene que ser flor de un día, pues al siguiente hay que seguir luchando por que no vuelvan las políticas que aumentaron los millonarios un 60% durante la crisis e hizo un 15% más pobres a las familias, cuando recae el 84% de la contribución fiscal en las personas y sólo el 13 % en las empresas.
No podemos abandonar las calles para que las ocupen los de misa y rosario, bandera en los balcones y telediario de La 1 como ya ocurrió. Este pueblo, por confiarse a los cambios que anunciaba la izquierda socialdemócrata, ha sufrido el aumento de años de cotización para obtener una pensión más baja y dejar fuera a muchas madres, el recorte de las prestaciones estando en el paro, introducir a las ETT en las empresas para precarizar los empleos y privatizar sectores estratégicos como la energía y la banca.
Además, seamos conscientes de que la debilidad del Gobierno le llevará más pronto que tarde a convocar elecciones, debiendo dejar muy claro a los futuros gobernantes que no se pueden mantener condiciones laborales impropias del siglo XXI, ni salarios o pensiones que sigan condenando a millones de españoles a vivir en la pobreza.
Satisfacción por el éxito de la moción de censura, pero comer todos los días, enviar los neños al cole, pagar el alquiler o ser mayor y dependiente, no permite alegrías si no se cambian las políticas hechas hasta ahora. Esperemos que no se cometan los mismos errores.
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