Ya llegó, y ahora ¿qué?
¡Bueno! Y ahora, ¿qué? Esta es la pregunta que más se oye, al menos en los círculos en que por mi edad, me muevo. Me estoy refiriendo a la llegada a Presidente del Gobierno del señor Sánchez.
Este señor, en mi opinión, demostraba tanta prisa y ganas de llegar a donde acaba de hacerlo, que uno pone en duda si en algún momento se habrá parado a pensar en qué berenjenal se estaba metiendo, o mejor dicho, nos estaba metiendo, ya que si acierta será él quien lo disfrute, pero si fracasa seremos todos los ciudadanos quienes pagaremos las consecuencias. Para empezar, se me ocurre recurrir a nuestro sabio y acertado refranero, cuando dice que: "de donde no hay, no puede sacar". Este señor acaba de ganar una moción de censura al anterior Presidente, basada en la corrupción en la que el partido que lo sustentaba, según parece, había incurrido; y para sacarla a delante, se apoyó no sólo en su propio partido, que también anda en manos de la Justicia por el mismo delito, sino por algunos otros, que en materia de corrupción tienen tela para dar y tomar. Entre quienes le apoyaron, algunos demuestran ir en consecución de intereses que pudiéramos considerar ajenos y lejanos a los de España como nación, y de los españoles en general, y sí, por el contrario, en interés de "su tribu y aldea particular" y cegados por un fanatismo que les hace creer que todos sus posibles males se los genera España, a la que demuestran tener un odio visceral.
Uno, que lleva años vacunado contra el virus de la política y el fanatismo ideológico, le importa poco o nada el color que defienda quien habita en La Moncloa, o sede del Gobierno de la nación, lo que quisiera y desea es que quien desde la Presidencia del Gobierno toma la responsabilidad de pilotar la nave en la que navegamos todos los españoles tenga la sincera voluntad, y además acierte, de llevarla a buen puerto y que todos salgamos de ese viaje bien parados. Yo habría preferido esperar a que se agotara la legislatura y que fuéramos entonces los ciudadanos quienes democráticamente en las urnas decidiéramos quién era merecedor de nuestra confianza y nuestro voto. Esto que acaba de pasar, será muy legal y democrático, pero en mi opinión y con todo el respeto, a mi me parece un pasteleo más propio de una república bananera que de una democracia parlamentaria como la que se supone tenemos.
Como el señor Sánchez ya llegó a donde quería, para alegría de unos y descontento de otros, seamos respetuosos con él, démosle un periodo de confianza y, pasados unos meses, tiempo habrá de aprobar o reprobar su gestión. Hasta entonces, por el bien de todos, sólo nos queda desearle mucha suerte y acierto en su gestión. ¡Ojalá que así sea!
José Luis Álvarez, Gijón
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

