Educación infantil, un pilar indispensable para el respeto
En los tiempos que corren es difícil que pase un día sin escuchar o ver en los medios de comunicación alguna noticia relacionada con el maltrato. Este hecho nos ha convertido en una sociedad cada vez más acostumbrada a estas informaciones y que solo nos impactan cuando los acontecimientos desembocan en violencia de sangre. Se habla de víctimas de género, de guerra, actos deshumanizados con ancianos, personas con cualquier tipo de deficiencia, incluso actos de crueldad que ataña a los animales.
Hoy he presenciado una situación que me ha hecho reflexionar sobre ello. Pasando frente al colegio público Montevil pude observar cómo cinco pequeños (de edad infantil entre 4 y 5 años) acosaban a un compañero. Lo que de lejos parecía un inocente juego, según me iba aproximando se convirtió en una escena dolorosa donde tres niñas y dos niños arrojaban hierbas a un niño sentado y amedrentado profiriendo insultos propios de chiquillos. El acosado permanecía quieto y cabizbajo y de vez en cuando hacia algún aspaviento con las manos para apartarlos, mientras le proferían al unísono ¡¡cabeza de bola, cabeza de bola!! Me paré frente a la verja del patio, cuatro cuidadores se encargaban de vigilar la hora del recreo pero ninguno pareció percatarse de la situación. En un momento uno de los niños se sintió observado, instante en que lo llamé para recordarle que el niño era un amiguito con el que jugar y no debían meterse con él. Pero en vez de recapacitar volvió para seguir arremetiendo contra el pequeño. A los pocos minutos una encargada de vigilar el patio acudió, los niños salieron corriendo y el pequeño quedó inmóvil escuchando las palabras de la educadora que tras levantarlo se lo llevó.
En estos últimos meses tenemos muy presente el tema de "las manadas" que, según versa en el diccionario de la RAE como en desuso, se define como: Cuadrilla o pelotón de gente. Y como acepción en uso: Conjunto de ciertos animales de una misma especie que andan reunidos (manada de pavos o manada de lobos).
Si somos objetivos, esta palabra no es la más idónea para definir a un grupo de personas que se envalentonan para agredir con violencia a una más desfavorecida. A mi modo de entender, los animales se organizan como manada para cazar y así alimentarse y sobrevivir. Lo que llamamos animales irracionales en la mayoría de las ocasiones son más racionales que los humanos, que llevamos nuestra impronta animal a un campo salvaje donde nuestros congéneres son el objetivo de las frustraciones, aflorando los instintos más primarios y salvajes.
Pero el motivo de mi reflexión no va hacia los adultos, sino a los educadores de estos niños que se convertirán en los pilares de la sociedad futura. Niños que en su edad más pueril reciben los valores humanos que los convertirán en mujeres y hombres con criterios y valores y donde el respeto hacia sus congéneres debe primar para así formar una sociedad libre y equilibrada. Donde la igualdad y la sensibilidad deben destacar y donde la violencia de cualquier género tanto psíquica como física debe ser castigada.
La enseñanza debe ser vocacional, deben ser conscientes de que educar a niños pequeños es enseñarles a respetar a los demás sin importar cuáles son las diferencias, da igual el color de la piel, que usen lentes, que tengan un defecto físico, todos son personas y el respeto es la base para la convivencia. En este caso los cinco acosadores eran blancos y el blanco de sus burlas era un niño de color y con la cabeza rasurada. El objeto usado para agredir era hierba y los insultos, nimios, pero su comportamiento debe ser reprendido. Es el momento de crear bases y no de fomentar liderazgos. El carácter se forja en la infancia, por ello hay que fomentar la unidad del grupo y no el poder que da la manada.
En el pasado, cuando se hablaba del siglo XXI todos pensábamos en una sociedad evolucionada y moderna donde los coches incluso volarían, pero la realidad es cruda y nos lleva a un retroceso social donde los valores fundamentales de respeto hacia el prójimo se están pisoteando. Hombres que no respetan a sus parejas, adolescentes y niños que sufren "bullying", personas marginadas por su religión, color o creencias. Solo educando a los más pequeños podremos formar unos adultos íntegros, ciudadanos del Mundo, un mundo donde el ser humano sea racional y capacitado para convivir en armonía consigo mismo y con los demás.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

