Padres abuelos
A lo largo del curso académico los alumnos son evaluados para comprobar si van adquiriendo los objetivos programados para ese periodo. Este conocimiento lo adquiere el profesor en el día a día en clase y por medio de pruebas escritas y con estos datos se realizan las Juntas de Evaluación. En ellas cada tutor presenta a su grupo hablando de todos ellos. Naturalmente se emplea mucho más tiempo en los alumnos que presentan algún problema que en los niños que van bien. Es en este diálogo cuando se utilizan expresiones que sirven para agilizar la reunión. Por ejemplo, la expresión “padres abuelos” todo el claustro sabe que los padres de esos niños son algo mayores para serlo y los niños presentan unas características bastante comunes. Hay dos formas principales de producirse una situación de padres abuelo.
La primera sucede cuando la juguetona Naturaleza hace que vuelvan a ser padres después de muchos años de tener cerrado este capítulo. Es frecuente que en un primer momento la madre sienta un poco de vergüenza al comunicarlo a sus hijos mayores y al entorno en que se mueve, pero esto pasa enseguida y todos lo toman como una bendición de Dios.
Estos niños son, por lo general, muy felices durante su infancia. Para sus hermanos mayores es el juguete de la casa y disculpan todas sus trastadas, dificultando la educación del niño. Ya los padres son bastante blandos ellos. Estos niños no están nada preparados para el mínimo esfuerzo y el grado de exigencia en casa es pequeño. Los padres y los hermanos deben darse cuenta de ello y pensar que no están reñidos el trabajo y la felicidad. Un niño que se queda rezagado en el colegio no es feliz y queremos que lo sea.
El segundo caso es el del matrimonio sin hijos que decide adoptar un niño cuando son bastante mayores. La mayoría de estos niños son únicos y el matrimonio no suele tener problemas económicos.
El matrimonio se desenvuelve bien, no tiene problemas económicos y les dan a los niños todo lo que se les antoja. Suelen ser niños mucho más problemáticos que los del primer grupo. Cuando el niño tiene 12 o 14 años, sus padres tienen edad para ser abuelitos y no educadores responsables de niños, por mucho que los quieran estos padres deben fijarse en la actuación de matrimonios amigos, considerados como buenos educadores con sus hijos. Opino deberían ser aconsejados con frecuencia por un pedagogo que los oriente, sobre todo en la adolescencia, que ya por sí es difícil recordando siempre desear que sean felices y no por poseer mucho se es más feliz.
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