La moción y la imaginación
Mariano Rajoy ha sido destituido como presidente del Gobierno a causa de la moción de censura presentada por el PSOE y que fue apoyada por una amalgama de partidos. Los diputados que votaron a favor de la moción lo hacían para echar del Gobierno a Rajoy, no para poner a Pedro Sánchez. Salvo el PNV, que ha sido el traidor, el Judas de la política y que sí negoció previamente con Sánchez. No sé si algún día el País Vasco se independizará, espero que no y tampoco se lo recomiendo. ¿A quién iba el PNV a pedir, exigir, amenazar, engañar, chantajear y traicionar? Para que en España gobernaran PSOE o PP lo han hecho en un buen número de ocasiones.
Sánchez no ha sido elegido por el pueblo en unas elecciones, lo han nombrado de rebote una gama variopinta de diputados. Cierto es, como mantienen algunos, que estos diputados han sido elegidos por el pueblo, pero no votarían lo mismo si fuesen unas elecciones generales. ¿Acaso Iglesias votaría a Sánchez? Antes el PSOE llegaba al Gobierno ganando elecciones, ahora llega al Gobierno de la manera que llega, con la pretensión de ganar elecciones.
Imaginemos por un momento que lo sucedido hace muy poco tiempo ha sido todo al revés. Está gobernando España el PSOE, con 132 diputados y Sánchez de presidente. El PP tiene 84 diputados y está en la oposición. Rajoy presenta una moción de censura contra Sánchez porque acaba de publicarse la sentencia del caso de los ERE y el PSOE sale bastante mal parado, tanto personas como el propio partido. El PP, no se sabe ni el porqué ni el cómo, consigue el apoyo necesario para la moción de censura. Votan a favor de la moción los partidos separatistas, independentistas, los que apoyan el terrorismo, e incluso el PNV que había llegado a un acuerdo con el PSOE para aprobar los Presupuestos Generales. En consecuencia Mariano Rajoy llega a presidente del Gobierno sin haber ganado nunca unas elecciones y con 84 diputados. Pedro Sánchez se va a su casa, al menos de momento.
Si esto hubiera sucedido así, al revés de lo real, estoy imaginándome las reacciones: el PSOE se echaría a la calle de inmediato, intentaría implicar a los sindicatos para convocar protestas, algaradas, manifestaciones, huelgas. Estarían hablando, con toda seguridad, de un fraude al pueblo. De que para ser presidente del Gobierno hay que ganar unas elecciones, de que el PP aceptó los votos de secesionistas y terroristas, de que no se puede gobernar con 84 diputados. Además, presentarían su caso en la UE, al Tribunal de La Haya, al Tribunal de Estrasburgo, al Tribunal de La Rota, ante la Santa Sede, ante la ONU, incluso ante la OTAN, porque lo consideran una agresión al pueblo. También me imagino las reacciones de los medios afines y sectarios. Qué diría la Ser, “El País”, la Sexta, el Gabilondo, el Wyoming, la Otero…
Volvamos a la realidad, Rajoy ya no es presidente del Gobierno y además deja la política. No sé a quién echarán ahora la culpa de todo lo que pasa en nuestra España. Hay profesionales interesados y sectarios que han hecho del ataque a Rajoy el motivo de su vida y, claro, siempre tienen imitadores, en la calle, en el bar, en las redes. No sé si esos pretendidos profesionales imparciales (con perdón) se irán al paro, actuarán de igual manera con Sánchez (me da la risa) o continuarán atacando a Rajoy (me lo creo).
Al final, más tarde o más temprano estos personajillos acaban donde deben acabar, en el olvido.
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