Histórico

8 de Junio del 2018 - Marcelo Noboa Fiallo (Gijón)

Con demasiada frecuencia se usa y abusa del término histórico, probablemente porque en la sociedad "líquida" en la que llevamos mucho tiempo instalados, las hipérboles no pueden faltar. Pareciera como si no exageráramos, si no enfatizáramos lo que queremos decir o los hechos que queremos destacar, aquello ya no tendría tanto valor.

Lo cierto es que, para que un evento o un acontecimiento, pudiera ser calificado de histórico, el hecho no sólo tiene que ser único, irrepetible, sino que además, tiene que remover los cimientos, las conciencias o los comportamientos de los afectados. En ese sentido, pocos son los hechos y acontecimientos, a lo largo de la Historia, merecedores del calificativo de "históricos". En los últimos días, dos son los acontecimientos dignos de tal calificativo, uno en España y el otro en Irlanda.

De los dos, el que más repercusión mediática en el mundo ha tenido, es el de España. El triunfo de la moción de censura por parte del líder del PSOE contra el gobierno de Mariano Rajoy, ha dado la vuelta al mundo por lo inesperado del mismo, dada la fragmentación ideológica de la cámara. Ha adquirido el calificativo de histórica porque es la primera vez que triunfa en cuarenta años de democracia; lo hacía con un candidato que no era diputado y que cuenta con tan sólo 84 diputados de los 350 del parlamento.

El otro se ha producido en la República de Irlanda y ha tenido menos repercusión mediática porque es menos política pero afecta a miles de mujeres irlandesas en su vida cotidiana. El triunfo, mediante referéndum, de la derogación de la Octava enmienda de la Constitución, que permite a las mujeres irlandesas por primera vez en su historia decidir libremente continuar o no con un embarazo no deseado... no buscado... no querido.

Irlanda y Polonia eran hasta ahora los últimos reductos del catolicismo más reaccionario e integrista de Europa, contrario al aborto. El peso de la iglesia sobre las instituciones irlandesas ha sido asfixiante a lo largo de su convulsa historia y los mayores escándalos de pederastia, abusos sexuales y violaciones han sido, lamentablemente, protagonizados por curas católicos y ocultados (cuando no participados) por la cúpula de la Iglesia Católica, quienes a su vez obligaban a las menores violadas a tener el hijo. El cine ha contribuido con numerosas películas a la denuncia y condena de estas aberraciones (El Club, Las hermanas de la Magdalena, Los niños de San Judas...) y son incontables las informaciones periodísticas de los últimos años al respecto.

Durante muchos años, las irlandesas embarazadas que no deseaban continuar con su embarazo, o bien se ponían en manos de "curanderos" o "profesionales" sin escrúpulos cuyos resultados dejaban con graves secuelas a las mujeres irlandesas; o emprendían largos travesías por mar o por aire a lugares donde pudieran abortar con garantías sanitarias; mientras las mujeres con recursos económicos, de familias irlandesas acomodadas siempre contaban con los profesionales que burlaban la ley sin ningún pudor ético o moral y por supuesto "oficialmente" e institucionalmente antiabortistas y padres y ciudadanos ejemplares. Eamon Martin, arzobispo de Armagh y primado de Irlanda, ha señalado que "la cultura de Irlanda ha cambiado y que la gente se ha alejado de la Iglesia", a su vez el arzobispo de Dublin, Diarmuid Martin, ha reconocido que "los resultados eran una señal del papel marginal que tiene la Iglesia en la sociedad actual".

En cualquier caso, las mujeres irlandesas, son un poco más libres después del histórico referéndum y España un poco más decente después de la histórica moción de censura.

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