Viejos y Trapos
Señora Blanca de Baiña, perfecta definición de esta sociedad con las personas mayores, los toman por Trapos.
En lo que no estoy de acuerdo es que los ancianos o mayores no deban de asumir su edad y sentirse orgullosos de ser viejos. Antaño ser viejos y en algunas culturas de las que debemos aprender mucho, el anciano es conocimiento, distinción, es respetado y consultado. Por algo el dicho de "sabe más el diablo por viejo que por sabio".
Todo decayó a raíz de llamar a los viejos "tercera edad" algo que es de tercera, ya aparece cómo definición a primera vista cómo algo de poco valor. Lo ancianos no son de tercera, lograron llegar a esa edad por ser consistentes, amados, fuertes y con la sabiduría que aportan los años. Nada de tercera, de primera con pedigrí. Ignorarlos es un desperdicio de experiencia y saber, un atropello a la dignidad, humanidad y sensibilidad.
Quien abandona un anciano y felicita a quien lo cuidó, no honró su propia vida, todo el mérito al cuidador. Luego alguno va por la vida recitando párrafos bíblicos, venerando a las monjitas que cuidaron de su padre, esperando que lo cuiden a él por igual cuando llegue el caso ¡sí señor! Usted será atendido con toda justicia ¡igual que lo hizo usted con su padre! Recitar la biblia, no es sinónimo de cristiano; cómo ser buen comedor, nada tiene que ver con ser cocinero. Salvo razones imperiosas, que cuiden otros de nuestro padre, no es cuidarlo por nosotros mismos, algo que nos aportará satisfacciones y una conciencia que nos hará vivir el resto de años con esa tranquilidad y felicidad del deber cumplido. Nada que no cueste sacrificio tiene recompensa. Algunos parece que no tiene tiempo para su mamá y papá, les impediría viajar, ignorando que Dios y su conciencia les acortarán la vida y esos viajes dejando a mamá llorando en una residencia se harán sin el disfrute y tranquilidad necesaria. Ya tendréis tiempo de hacerlo, ahora lo que toca ¿Cuánto se sacrificó ella por ustedes? ¿Cuánto dejó de viajar y disfrutar por dárselo todo? Esta vida solo tiene sentido si somos agradecidos con aquellos que harían por nosotros lo que de nosotros se espera.
Uno es niño, adolescente, joven y mayor; sin repudiar cada año cumplido, nuestro paso por la vida debiera ser considerado todo un éxito y suerte. Lo que ocurre es que muchos jóvenes y no tan jóvenes cómo esa doctora, interpretan que ser viejo es sinónimo de tarado. A una persona mayor le puede fallar un poco la memoria, caminar con dificultad y oír peor; pero nadie les puede faltar al respecto, dejarlas de menos y rebajarlas hasta sentir quien las acompaña mucha rabia contenida por no decirle cuatro palabras a ese "profesional" que los trata como un objeto.
Las preguntas de esa médica si las realizó con tus padres presentes es una impresentable. Por muy achacosos que estén (con 86 años, no son chavales en plenitud) no le puede escuchar una pregunta de tal calibre que "si estaban bien de la cabeza" usted podría decirle a ella si era una profesional de la medicina para personas o se confundió de edificio, ya que su lugar estaría mejor en la cuadra de frente, donde están los animales. Seguro esta doctora es de las que pasea del cordelito al perrito. Estamos llegando a un estado perruno que la mente humana está retrocediendo e igualarse con quien convive: Perritos asquerosos.
Verán que algunos se sentirán más dañados por llamar asquerosos a sus perros, que porque esa doctora piense que ser mayor o anciano es equivalente a no tener entendimiento.
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