Ayer tuve un sueño
Ayer tuve un sueño, nada que ver con el sueño de Martin Luther King, aunque sí tiene algo en común, Estados Unidos.
Soñé que el político Pedro Sánchez, desahuciado por su propio partido, se había ido a Estados Unidos a buscar trabajo y lo encontró. ¡Qué alegría tan grande para él y para muchos! Pero desperté, no era verdad, era sólo un sueño. Resulta que en Estados Unidos le preguntaron cuál era su profesión -no confundir con los estudios-, y dijo que era político. Comprobaron que no había hecho otra cosa en su vida que vivir de la política, que no había ejercido profesión alguna. La política no es una profesión, es una vocación, le comentaron, y en Estados Unidos necesitamos buenos profesionales en todos los campos, pero nos sobran politiquillos de salón seudoprofesionales.
Entonces tuvo que volver a España y como carece de profesión alguna decidió volver a dedicarse a la política, esto es, a vivir de los españoles. Compitió, también hay que decirlo, muy noblemente en las primarias para secretario general del PSOE y las ganó. No tanto merced a su valía personal como por la posición de la militancia de ir en contra del aparato del partido.
Ayer tuve un sueño: soñé que Pedro Sánchez era presidente del Gobierno de España merced a una moción de censura. Desperté y era verdad, ¡manda huevos! -que diría Trillo-. Lo había conseguido con los votos de los partidos a los que había recusado públicamente. Le oí decir muy claramente a Pedro Sánchez: "Nunca gobernaré con los votos del populismo, del independentismo, de los amigos de ETA, nunca". ¡Menos mal! ¡Qué credibilidad puede tener esta persona dentro y fuera de nuestro país!
Ayer tuve un sueño: soñé que este Gobierno declaraba una amnistía para los presos de ETA. Me desperté muy sobresaltado y, afortunadamente, sólo era un sueño. Pero no era una utopía, Pedro Sánchez ya se ha comprometido con el PNV -pago de los votos- a acercar los presos de ETA a las cárceles vascas. No le importa que no se arrepientan de sus criminales actos, ni la afrenta que se le hace a las víctimas del terrorismo. Por esto mantengo que no sería algo inaudito que proclamase una amnistía en nombre de no sé qué convivencia, asesinos con víctimas, pero que sin duda serviría para pagar próximos votos del PNV.
Ayer tuve un sueño: soñé que Cataluña era ya una república independiente de España. Me desperté muy asustado y, menos mal, sólo un sueño. Ya en la realidad, no creo que este Gobierno tarde mucho en llevar a los políticos golpistas presos a las cárceles catalanas. Que el indulto será sin duda el paso siguiente, como ya insinuó Iceta. Que habrá un nuevo referéndum de autodeterminación (lo defiende el socio Iglesias) y que el próximo paso será que Cataluña se convierta en un Estado paralelo a España. No me atrevo con la república pura y dura, pero no lo descarto.
Ayer tuve un sueño: soñé que el presidente Pedro Sánchez será expresidente después de las próximas elecciones generales, que espero sean a la mayor brevedad, salvo que el PSOE disponga otra medida antes. Aún no me he despertado.
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