Lo que algunos-as quieren a sus padres
En contestación a una hermosa carta por el día de la madre de Eva de Gijón, donde hacía un planteamiento correcto (el cual comparto en toda su extensión) de cómo pagamos o devolvemos el amor que nos blindaron y brindaron nuestros padres desde siempre hasta que dejaron de poder dar ese amor, ese apoyo económico, esa entrega constante y esa ayuda en forma de cuidado de nietos, por padecer algún contratiempo propio de la edad, le escribe Begoña de Pola de Siero, no tratando de contrarrestar tan bella carta, sino, siempre respondiendo a su propia justificación de por qué su madre fue atendida en una residencia de la que Eva decía estaban repletas de ancianos. Esto de mi propia cosecha: "están llenas porque las mamás y papás se lo merecen, es el pago de excelentes hijos que no quieren verlos sufrir a su lado, ya que viendo la coraza y la justificación, así será el corazón y la razón para estar a su lado".
En todo este tema no se puede generalizar, cada familia es un mundo aparte y diferente en sentimientos, circunstancias y posibilidades. Pero lo importante no es que algunos sigamos pensando que en los tiempos actuales los menos protegidos sean los ancianos, donde si los hijos no pudieran por diferentes motivos el estado debiera disponer de la atención adecuada en pago por lo que fueron y son. No unas residencias de ancianos que se parecen mucho a cementerios vivientes, que distan mucho de otras disponibles en países de los que debiéramos aprender y copiar, donde se dignifica al anciano donde están casi de hotel de cinco estrellas con divertimento y atención, donde los mayores se apuntan antes de que les llegue su hora, mejor allí que ser un estorbo a hijos y nietos que no merecen de su compañía.
Luego los hijos malnacidos o desagradecidos allá con su conciencia pueden mosquearse porque se sienten aludidos, es su problema. Creo que quien no cuida a sus papás teniendo posibilidades y tiempo, enjaulándolos en estas residencias donde cada día llorarán y sufrirán tal abandono, mientras los hijos e hijas pasean perritos y se van de turné de vacaciones sin pudor alguno, ¿ustedes creen que ellos hubieran hecho lo mismo, abandonarlos a ustedes de niños o mayores para divertirse mientras tanto? Si es para trabajar, bueno, pero me temo que el mal hijo o hija es para disfrutar, sin darse cuenta que estamos muy poquito tiempo aquí, sólo seremos felices por la felicidad entregada, no la que nos tratemos de dar a nosotros mismos que siempre tendrá el repago en breve plazo de tiempo.
Justificaciones siempre existen. ¡Claro que son un estorbo para muchos hijos y nietos! Por mucho que algunos digan que no, delegar su cuidado a otros es mejor que tenerlos en casa sintiéndolos como una maldita carga, pero me temo que los padres, salvo circunstancias de enorme problema mental, siempre se sentirán mejor en su casa rodeados de hijos y familia que los quieran de verdad, no de boquita para afuera. El resto es eso: agradecer los servicios prestados a los demás mientras nuestra conciencia nos repicará sin parar.
Un abrazo a todos los papás y mamás que sienten y sufren en sus carnes el mal pago de unos hijos que no merecen serlo. Decía mi madre: flores y halagos en vida, mejor jamón del bueno; después de muerta, la ceba al rabo.
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