Radiografía de un desastre anunciado
Probablemente no sea la única persona que cree que la selección española se la ha pegado de forma calamitosa en este Mundial de Rusia. Quizá para comprender tal desastre deberíamos de hacer una radiografía completa de un problema que comenzó con la decisión del presidente de la Real Federación de Fútbol, Luis Rubiales, tomada con la tripa más que con la razón de saber que no puedes echar a un seleccionador a falta de 48 horas para el inicio del Mundial. Definitivamente no puedes echar a Julen Lopetegui después de dos años de trabajo con unos jugadores que son conocidos a la perfección por el seleccionador. Probablemente, al mismo Lopetegui le faltó instinto ético a la hora de negociar con Florentino su anuncio de fichaje como técnico del Real Madrid, y también probablemente Luis Rubiales podría haber gestionado la situación de otra manera. Podemos achacar la culpa del desastre a Fernando Hierro, que es muy cierto que no se le ha visto con la autoridad necesaria para tomar decisiones críticas en los momentos más delicados. Que durante su estancia en el Real Oviedo se le vieron todas sus carencias como capitán general de un equipo, que es lo que es un entrenador, pero al fin y al cabo estaba en el banquillo de la selección de rebote y no pudo hacer más que contemplar cada despropósito sumado por la Roja en estas dos semanas y media de competición. A rey muerto, rey puesto, como se suele decir.
Más que cuestionable es el estado físico del grupo de futbolistas con el que han llegado a una cita como es el Mundial de fútbol. Teniendo en el once inicial a jugadores como Busquets, que lleva persiguiendo sombras en el mediocentro de España desde 2014 en Brasil. Que Jordi Alba no estaba a su mayor nivel era obvio, pasando por un Iniesta que es todo un símbolo mundial en lo futbolístico pero que sólo estaba para jugar 45 minutos, y con una dupla de centrales, como son Sergio Ramos y Piqué, sobre el papel de lo mejor en el panorama mundial, pero que, con todos mis respetos, hasta la selección iraní les levantaba la camisa en cada acción de contraataque. Capítulo aparte merece David de Gea, un portero que directamente no ha estado ni en Kaliningrado, ni en Moscú, ni en Sochi ni en Kazán, escenarios donde España ha disputado sus partidos. Ni el mejor Isco nos ha sacado de la criba que ha sido esta eliminación, tan dura como patética a partes iguales. Si nos referimos al estilo de juego, selecciones como Irán, Marruecos o sin ir más lejos Rusia, que con un estilo troglodita futbolísticamente hablando, pero con un poco de ambición y posicionamiento táctico nos han demostrado que el “tiqui-taca” es un sistema caducado, totalmente ineficaz e insolvente en el panorama internacional.
Estamos en casa una vez más, despidiendo a una generación de futbolistas que nos ha dado la mayor alegría de nuestras vidas, pero que no han sabido irse a tiempo para dar lugar a la savia nueva que son los Saúl, Odriozola, Asensio y compañía. Las lágrimas de Sergio Ramos al acabar la tanda de penaltis resumen a la perfección el papel de la selección en este Mundial, un quiero y no puedo que terminó por sacarnos de esta ruleta rusa que ha sido la presencia española en Rusia.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

