Selección española
Los equipos que quieren mantener un nivel adecuado a sus expectativas cada año se renuevan, hacen sus fichajes y bajas para compensar el equipo. Pero resulta que a una selección le cuesta dejar sin convocar “vacas sagradas”, las que le dieron éxitos hace cuatro u ocho años. Son muchos años para cualquier futbolista de alto nivel. Muy pocos son los que logran mantener el listón en lo más alto tanto tiempo. La vida de un futbolista a máximo nivel está entre los 20 y 28 años, después la decadencia llega sin remisión a todos, por mucho que ellos y sus entrenadores quieran seguir manteniéndose en el candelero. Si lo sabemos, ¿por qué insistimos en convocar a jugadores que incluso se van a ligas menos competitivas a vender el vino de su bodega? O ¿por qué convocamos a un tercer portero para entretener al personal? Qué decir de De Egea, ¿ustedes vieron a los dos porteros que jugaron después de España, los de Croacia y Dinamarca? La energía y tensión que se les veía en la tanda de penaltis; luego, claro, paran tres cada uno, mientras el nuestro parecía un espantapájaros sin sangre, donde le pasaban los balones por debajo de su cuerpo sin arrestos para atrapar aún fuera una ballena.
Le ocurrió a España, también a Argentina, Alemania e Italia; jamás aprendemos de estos errores que luego dejan a miles de aficionados defraudados. Piqué, Iniesta, Alba, Busquets, Silva y Costa son ese tipo de “vacas sagradas” que ya no debieran estar. Si añadimos que Isco es un jugador sobrevalorado que suele parar el juego en exceso y el resto no son ni la sombra de aquellos Puyol, Xavi, Xabi Alonso y Villa, con los Iniesta, Busquets, Silva y Piqué en su plenitud, con estos datos cualquiera hubiera previsto el fracaso alcanzado.
No aprendemos, le ocurrió a Del Bosque en Brasil, lo volvemos a repetir en Rusia y seguramente volverá a ocurrir en Qatar 2022, seguiremos llamando a “vacas sagradas” pasadas de edad, cargadas de partidos y empachadas de éxitos.
No tiene la culpa Hierro, que es un pésimo entrenador y un aprovechado. Lopetegui y la dirección técnica en la persona de Hierro son los verdaderos responsables que hicieron esta convocatoria de perdedores. Con Lopetegui la ruina estaba servida del mismo modo. De donde no hay no se puede sacar.
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