Francotiradores
Dice un dicho popular que cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue. Y aunque tontos no son, eso es lo que está sucediendo con quienes han cogido la linde de un rabioso antifranquismo, que no sueltan por más que hayan pasado ya 43 años de la muerte del general, creyendo que les transforma en aguerridos héroes antifascistas. A veces basta deslizar un rumor malicioso para elevar una infamia a categoría de notición televisivo. Como esas supuestas confesiones de Marisol a Paco Umbral, diciendo que a ella y a otras niñas las mostraban desnudas en un chalé donde las veían «gente del régimen». (Pero, a ver: con todo lo que se ha removido para emporcar el franquismo, ¿cómo se puede creer que un hecho tan sucio como éste no se hubiera destapado y difundido a los cuatro vientos por una «conversa» al comunismo como era Marisol?). Y la última: la detención en septiembre en Tarrasa de un supuesto francotirador que -según comentó en un chat- planeaba atentar contra Pedro Sánchez debido a la exhumación de los restos de Franco. Y es que contra Franco y su memoria vale todo, y por eso, en la cómoda linde antifranquista seguirán excavando y condenando. Pero que nadie se engañe: en realidad apuntan hacia torres más altas que la cruz que se alza donde reposa el general.
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