¿Por qué se llama fascismo?
Una de las enseñanzas más llamativas que extraje de la lectura del autor israelí Yuval Noah Harari es la definición del fascismo. Nunca me lo había preguntado, ¿por qué tiene ese nombre? El origen, por lo visto, está en las armas que utilizaban los guardaespaldas de los cónsules romanos hace más de veinticinco siglos: los fasces. Su fabricación refleja muy bien la ideología del fascismo: se tomaban treinta varas finas de madera (tantas como tribus) que individualmente sólo podrían servir para que algún niño jugara a ser soldado, y se ataban fuertemente, llegando a constituir un verdadero instrumento de guerra. Mientras las varas permanecieran unidas, los fasces servirían para defender sin problemas al cónsul, símbolo del poder político de la República. Pero si se desataban, cada una caería por su cuenta, y el Estado quedaría desprotegido.
El fascismo propone algo similar: darle a la población lazos fuertes, que los aten unos a otros y los unan para proteger al País y hacerlo más fuerte: Mussolini, precisamente, utilizó el pasado glorioso del Imperio Romano para unir a sus seguidores, y Hitler resucitó a los viejos héroes de Alemania hasta convencer al pueblo de que existía tal cosa como la "Raza Aria". Maquiavelo lo expresa muy bien, al decir que "nada une tanto al pueblo como un Dios al que rendir culto y un enemigo común al que odiar".
Hoy en día, afortunadamente, somos una sociedad democrática y avanzada, en la que no podría triunfar el culto a símbolos nacionales, la creación de una "clase española" superior a los ciudadanos del resto del mundo con quienes convivimos o la imposición de ideologías, formas de vida o modelos de familia que limiten nuestra libertad y nos unan a todos hasta formar una comunidad tan rígida como estática. Porque... es cierto, que no permitiríamos que un partido que propusiera estas políticas llegara al poder ¿Verdad?
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