Retos electorales I+D+I
Como bien sabemos los lectores de LA NUEVA ESPAÑA, esta sección, a modo de "speaker corner" del Parque de San Francisco, nos permite exponer nuestras cuitas, con la posibilidad de abordar tanto temas trascendentes que acongojen a la Humanidad como desahogos intimistas de menor registro, escasamente interesantes fuera del patio de nuestra casa que, antes de impuestos, parece seguir siendo particular.
Como no vengo suficientemente llorado de casa, me permitirán que trepe al atril que veo libre. Y comienzo mi speech suponiendo que ustedes saben, por experiencia o por oídas, que en los países que nos sirven de modelo (amplio espectro donde elegir, que se ve ampliado cada día que se dilapida embrollándonos sobre si somos nación de naciones, mancomunidad de taifas, campo abierto en sorda e inacabable guerra incivil o malparida patria común de todos los españoles y las españolas) existe la convicción -inteligente y productiva convicción- de que todos los recursos que se dedican a enseñanza, formación e investigación, desarrollo e innovación, más que un juego de azar, que "una apuesta" de presente y futuro (fatalmente -siempre- con escasos antecedentes de pasado), son una rentable y fiable inversión en crecimiento, patrimonio, independencia, autoestima y dignidad percibible para las naciones auténticamente democráticas y libres.
Con tan imponente decorado de fondo, déjenme también que me enardezca, que vaya a lo que voy, y que les pida que reflexionen sobre el grado de relevancia que nuestro sistema de Ciencia y Tecnología merece en el repertorio de nuestras preocupaciones ciudadanas. Y, consecuentemente (o viceversa), en las prioridades de nuestra clase política y en el orden del día, discursos y debates de las eternas campañas electorales. Supongo que también habrán percibido en qué han quedado las engañosas expectativas suscitadas por los astronautas que, devenidos ministros, parecen seguir en la luna; expectativas subsumidas en el conjunto de trapicheos, fraudes y fiascos que están lastrando, aún más si se pudiera, nuestro devenir más reciente. Y supongo que, en breve, algunos de ustedes irán sabiendo que, por ejemplo, la no menos reciente "Convocatoria para el año 2018 del Procedimiento de Concesión de Ayudas correspondientes a Proyectos de I+D+i «Retos Investigación» correspondientes al Programa Estatal de I+D+i Orientada a los "Retos de la Sociedad", en el marco del Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica y de Innovación 2017-2020 (textual)" entra -por ordeno y mando, cómo si no- en parada biológica por una pila más de meses ya que el Ministerio de Ciencia Innovación y Universidades (sic) descubre ahora, a medio año después de abrirse la convocatoria (arrogante, autista y apremiante como casi todas), que se ve desbordado en sus recursos para poder evaluar debidamente las solicitudes presentadas en tiempo y forma. Y no pasa nada.
Posiblemente alguno de ustedes dirá que a quién -además de a la inútil tropa de batas blancas que sestean cuando no porfían desde sus jaulas doradas o escriben tonterías en la prensa- puede importar un incumplimiento más, un retraso de meses, ahora, si luego seguirán recortes presupuestarios y después cicatería en la fase de ejecución (habilidades y destrezas a las que, en su quiero y no puedo, o puedo y no quiero propio de las maquetas de imitación a autonómica escala 1:17, ya nos tienen acostumbrados los Planes Regionales y la variante de Planinos Regionalinos que solemos disfrutar por estas tierras).
Realmente esto importará a muy pocos. Solamente habrá ideas que se frustren. Equipos envejeciendo o deteriorándose por falta de mantenimiento, gente que no podrá trabajar o que trabajará en precario para tratar de salvar los muebles, jóvenes graduados que no podrán obtener beca o contrato, ilusiones que se frustrarán, líneas de trabajo que se irán al traste por corte de suministro, ideas que se perderán, beneficios que nunca se tendrán... trenes y más trenes que pasarán. Eso sí, seguiremos en todas las champion leagues habidas y por haber. Al menos en nuestra adocenada imaginación. Y así siempre podremos celebrar en España un (no más) centenario (no menos) de algún compatriota emigrado o huido que mereció el Nobel trabajando fuera, bajo coordenadas eficientes y con recursos ajenos.
Al menos aquí, en Asturias, tierra de reconquistas, mitologías, resistencias, desarmes y frustraciones, no tenemos demasiado motivo de queja con algunos candidatos que la omnipotente digitalidad nos está obsequiando recientemente para las próximas elecciones. Al menos quienes yo me sé saben de Universidad y saben del Sistema de Ciencia y Tecnología y su gestión. Pero en el resto de España, en los grandes retos no recuerdo haber oído hablar mucho de estas cosas. Por eso, desde estas líneas, con o sin el permiso de los censores y guías del pensamiento tolerado, propongo a los de ese partido emergente, a quienes han agitado las aguas estancadas y vienen marcado el incómodo temario de examen para los que han sido pillados con el paso cambiado y andan perdiendo el culo tratando de casar ideología camaleónica con chuletas de obediencias y tácticas oportunistas, que saquen también este otro tema.
Anda, porfa, alzad vuestra voz por la I+D+i en España. Antes de que, como siempre, siga siendo tarde. Y si cuela el reclamo, cuela. Y si entran al trapo, eso ganaremos todos.
Tiempo para defraudar no faltará. Estamos acostumbrados.
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